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Barack Obama y El Papa Francisco
Credit: Saul Loeb/AFP/Getty Images

Cuando el presidente Barack Obama anunció que Estados Unidos restablecerá relaciones diplomáticas con Cuba, hizo hincapié en agradecer al papa Francisco por su papel en poner fin a 53 años de enfrentamiento entre las dos naciones.

De acuerdo a una declaración del Vaticano, el santo padre había enviado hace meses cartas a Obama y al líder cubano, Raúl Castro, pidiéndoles que resolvieran “cuestiones humanitarias de interés común, incluida la situación de ciertos presos”. En las cartas, el papa también animaba a los dos países a reparar su tensa relación de tantos años.

De acuerdo a analistas conocedores del papado, esta mediación retoma lo que había empezado Juan Pablo II, quien viajó a Cuba en 1998.

“Cuando el papa Francisco intervino en la liberación de los prisioneros, lo estaba haciendo bajo el trabajo empezado por la Iglesia católica hace muchos años en el país, y por la Santa Sede para reunir a Cuba y Estados Unidos”, explicó a People el biógrafo papal Marco Politi.

El antecesor de Francisco, el papa Benedicto XVI, no hizo de los asuntos internacionales su prioridad, según Politi. “El papa Francisco ha revivido la política de Juan Pablo II de actuar geopolíticamente para promover la paz, los derechos humanos, la libertad religiosa, al mismo tiempo, contrastado con el terrorismo fundamentalista”.

De acuerdo a la revista, el analista cree que el pontífice argentino, quien se reunió con el presidente Obama el pasado marzo, tuvo éxito en esta mediación porque su interés en solucionar conflictos va más allá de su simple papel de líder religioso.

“La gente y los estadistas se muestran sensibles al acercamiento del [papa] Francisco”, asegura Politi. “Sienten que cuando promoueve la paz, lo hace en el mejor interés de los países y no solo en el particular de la Iglesia”.

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