Tras cruzar la frontera de niño con su madre, el mexicano César Vargas es hoy un abogado indocumentado que luchó por ejercer su profesión y ayudar a otros.

By Lena Hansen
November 14, 2016 08:10 PM
Cortesia de Cesar Vargas

Su madre Teresa Galindo, de 72 años, le enseñó que el trabajo da frutos. “Siempre estaba vendiendo comida en las calles, cuidando niños y reciclando botellas”, relata de cómo lo crio a él y a sus siete hermanos en Nueva York. “Recolectaba latas y nos llevaba a los supermercados a venderlas. Nos daba pena que nos vieran nuestros amigos, pero ella hacía eso todos los días. Siempre nos decía: ‘Vayan a la escuela. La escuela es su futuro’ ”.

En febrero del 2016, después de luchar por casi cinco años —en los cuales hasta entabló una demanda para obtener la licencia para practicar su profesión tras graduarse y pasar el examen de leyes de Nueva York— César Vargas obtuvo su licencia, convirtiéndolo en el primer indocumentado en recibir una en ese estado. “Cuando veo mi diploma”, reflexiona Vargas, que como muchos otros han triunfado en Estados Unidos a pesar de no tener papeles, “veo que estoy cumpliendo el sueño americano”

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

El abogado trabaja con organizaciones comunitarias en el condado neoyorquino de Staten Island que protegen los derechos de los inmigrantes y ayudan a legalizarlos. “Fui uno de esos niños que vinieron cruzando la frontera”, destaca Vargas, quien aún no tiene papeles y, entre otros casos, representa gratis a menores que entraron ilegalmente a Estados Unidos huyendo de la violencia en Centroamérica. “Ahora voy a ser el abogado que los represente para que ellos puedan lograr sus sueños”.

Advertisement


EDIT POST