Joaquim Utset
February 23, 2017 AT 01:37 PM EST

Con seis disparos en la pierna, Ángel Colón estaba seguro que estaba viviendo sus últimos momentos en este mundo cuando Omar Mateen, el autor del atentado contra el club Pulse de Orlando, apuntó a su cabeza y disparó.

“Creía que iba a morir”, contó a People el instructor de zumba de 26 años, quien habló en una entrevista con la publicación de su recuerdos de esa tragedia y cómo ha tratado de superarla, tanto en lo físico como en lo mental.

Tras tres operaciones y meses de rehabilitación, Colón aseguró que está curándose de las heridas que le dejó la masacre del pasado 12 de junio, en la que 49 personas perdieron la vida y 53 resultaron heridas.

“Estoy agradecido de seguir aquí”, dijo el joven de origen puertorriqueño, quien ahora se ha convertido en un activista en contra de la violencia causada por las armas de fuego y ha viajado a Washington D.C. para abogar a favor de una mayor regulación.

“Es tener una segunda oportunidad. Soy joven, solo tengo 26 años. Tengo muchas metas que puedo conseguir. Hago todo lo que puedo, y ayudo todo lo que puedo a los demás. Estoy muy agradecido. No tengo razones para amargarme, ninguna razón”, agregó.

 

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Un recuerdo que mantiene grabado en la memoria es el reencuentro con su familia tras el atentado. “No puedo explicar lo que sentí al verlos”, señaló. “Por poco no los veo más. De verdad que los abrazas más fuerte, de verdad que pasas más tiempo con ellos. Paso todo el día con mi familia ahora, hice que mi madre se mudara conmigo”.

Sobre esa terrible noche y el responsable de segar tantas vidas, Colón tiene claro que no quiere que el odio le amargue la vida. “Crecí en la iglesia, aprendiendo a perdonar y seguir para delante”, reflexionó. “Al principio tenía ira en mi interior. Pero para ayudarme a mí mismo, no puedo mostrar esa ira. No puedo ser un amargado. Tenía que dejarlo atrás. Mantener [esas] cosas dentro te destrozan el alma”.

 

 

You May Like

EDIT POST