May 16, 2018 AT 01:59 PM EDT

Los hijos de la dominicana María Altagracia Castro se horrorizaron al darse cuenta que en el ataúd de su madre estaba el cadaver de otra mujer.

Cuando su madre se enfermó en el 2017 y los médicos les avisaron que le quedaban pocos meses de vida, los diez hijos de la querida mujer comenzaron a hacer los preparativos de su funeral. Querían darle un digno adiós, pero un error convirtió su despedida en un día aún más doloroso, reportó Aquí y ahora (Univisión).

“Nuestra madre fue una guerrera. Nosotros somos de una loma de Salzedo y esa señora trabajó mucho machete, cogió mucho café, amarró mucho tabaco”, recuerda su hijo Miguel Paulino de María, quien enviudó cuando ellos eran niños y los crió sola.

Eneris Altagracia, una de sus hijas, le compró un vestido morado para tenerlo listo para el día de su partida. La familia contrató los servicios de la funeraria R.G Ortiz Funeral Home Inc. “Es una funeraria famosa en el alto Manhattan, cerca de la familia, de la comunidad”, añade su hijo Miguel. “A la persona aún después de muerte, hay que tratarla con dignidad.”

Los restos de María no llegaron al funeral a la hora acordada, y a las 4 p.m. sus hijos comenzaron a preocuparse. Sobre las 6:30 p.m., llegó un camión con cuatro ataúdes porque habían tres velorios más en otras capillas cercanas. Miguel recibió el ataud blanco y lo puso en el centro de la capilla, pero al abrirlo se llevó la peor sorpresa. “Cuando veo el vestido y al ver la caja yo pienso que es mi madre, pero cuando termino de alzarla y veo la cara, digo: ‘No, esta no es mi madre’. Había otra señora”, dijo Miguel.

Al exigir una explicación en la funeraria, le dicen que la administradora había tenido un día estresante y se había desmayado y estaba en el hospital. “Nadie sabe decirme dónde está mi madre”, añadió.

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Le dicen que está en la funeraria Rivera, y al llegar allí cuenta que vio el cuerpo de su madre en el sótano del lugar. “Yo la dejé bien bonita y eso es lo que yo tenía en la mente, que la iba a encontrar así mismo”, admitió. “Pero cuando yo bajo a este basement y me encuentro a mi madre que me dio la vida en un sótano en condiciones que no se pueden describir, desnuda como Dios la trajo al mundo, ni siquiera una tolla o una sábana para cubrirla de los elementos”.

Miguel grabó todo con su celular. “A mi madre me la mataron dos veces”, dijo él. “Lo único que sentí fue que vivimos una película de horror”, concluyó su hermana.

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