Joaquim Utset
March 30, 2017 AT 07:59 PM EDT

La absolución esta semana del joven Diego Cruz fue la gota que colmó el vaso de la indignación por la multitud de mexicanos cansados con la aparente impunidad ante la justicia de los adinerados y los poderosos de su país.

El joven de 21 años, uno de los cuatro miembros de un grupo de muchachos de familias adineradas de Veracruz conocido como los Porkys, estaba acusado de haber abusado y violado junto a sus amigos de la joven Daphne Fernández tras una noche de fiesta hace más de dos años.

A pesar de que huyó el año pasado a España cuando fue imputado y tuvo que ser extraditado, el juez que dirimió su caso acabó determinando que no había suficientes pruebas para encontrarle culpable de pederastia.

En opinión del magistrado Anuar González Hemadi, pese a las declaraciones de la víctima de que el acusado le introdujo los dedos en la vagina, la conducta de Cruz no fue “lasciva” y carecía de la intención de “copular”, por lo que se trató de un “frotamiento accidental” insuficiente para encontrarlo culpable.

“Es inconcebible. Estoy sorprendido e indignadísimo”, aseguró al diario español El País el padre de la víctima, Javier Fernández. “Estamos en el hartazgo total. Dos años de lucha, de batalla, de remar contracorriente, para que ahora salgan con esto”.

El polémico fallo despertó de nuevo la indignación que generó el caso cuando saltó a la atención de la opinión pública cuando el padre de la muchacha, cansado de que el proceso contra los acusados no progresara en el sistema judicial, hizo una denuncia pública.

El caso se remonta a enero de 2015, cuando los Porky salieron de fiesta por el Puerto de Veracruz para celebrar un auto Mercedes nuevo que se había comprado el padre de uno de ellos. Al salir de una discoteca, la obligaron a subir al vehículo, donde Cruz y otro joven del grupo, Jorge Cotaita, abusaron sexualmente de Daphne, quien entonces tenía 17 años, según contó ella.

Luego, al llegar a casa del jefe de la pandilla, Enrique Capitaine, fue violada por este hijo de un exalcalde veracruzano, de acuerdo a las autoridades.

Casi nadie sabía del caso en México hasta que el padre de Daphne, con la intención de avergonzar a las autoridades, difundió un video en el que los jóvenes reconocen su responsabilidad y piden perdón por sus acciones.

Los Porkys hicieron público luego un comunicado asegurando que su confesión había sido hecha bajo coacción y el padre de Capitaine aseguró que se trataba todo de un montaje.

No importó, las imágenes calaron hondo en la opinión pública mexicana, donde hay un arraigado sentimiento de que los poderosos nunca responden por sus crímenes, y las protestas no se hicieron esperar.

Aún fueron más sonoras cuando Cruz, Capitaine y Cotaita lograron burlar a la justicia huyendo de Veracruz porque ni siquiera se habían emitido órdenes de captura en su contra. El primero fue capturado bajo una identidad falsa en Madrid el año pasado y el segundo en un pueblo del norte de México, mientras que el tercero sigue en paradero desconocido. Un cuarto joven que iba en el auto nunca fue imputado, según el diario Los Angeles Times.

El malestar causado en la sociedad mexicana por el fallo de esta semana, que se ha manifestado tanto en las calles como en las redes, ha provocado que las autoridades judiciales decidieran suspender al juez González Hemadi y poner bajo revisión todas sus sentencias.

Ahora queda por ver qué pasará con Capitaine, que enfrenta los cargos más graves y aún está pendiente de juicio.

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