Redacción People en Español
September 05, 2017 AT 12:31 PM EDT

Dos días antes de que la administración del presidente Donald Trump anunciara el fin del programa que protegía a los jóvenes dreamers de la deportación, los familiares de Alonso Guillén lograron rescatar su cadáver de las turbias aguas que aún cubren buena parte de Houston.

El joven indocumentado de 31 años había desaparecido el pasado miércoles cuando la embarcación con la que estaban rescatando víctimas de las inundaciones causadas por el huracán Harvey chocó con un pilar de un puente de la autopista I-45 y se volcó, según el diario Houston Chronicle.

Ese era el trágico desenlace que se temía su padre, Jesús Guillén, cuando le desaconsejó que se uniera a la expedición sus amigos de Lufkin, Tx, cuando le contó que quería ir a la zona de desastre para dar una mano. Le dijo que era muy arriesgado, pero Alonso le replicó que no se podía quedar cruzado de manos con todo lo que estaba pasando.

“Se murió sirviendo a los demás”, dijo el martes al diario The Washington Post uno de los hermanos de la víctima, que también se llama Jesús Guillén“Se podía haber quedado mirando lo que pasaba por televisión, pero prefirió ayudar”.

Alonso había nacido en la ciudad mexicana de Piedras Negras y se mudó a Lufkin con su familia cuando era un adolescente. Actualmente trabajaba de locutor en una estación de radio, un empleo que dejó de lado el pasado 29 de agosto para unirse a un grupo de rescatistas voluntarios.

Con una embarcación prestada llegaron a Spring, un suburbio de Houston, donde inmediatamente se desplegaron para ayudar a damnificados atrapados en su casa. Fue en una de esas misiones, cuando iban a un complejo de apartamentos, que se produjo el accidente.

Tres hombres cayeron al agua. Uno pudo agarrarse a un árbol, del que fue rescatado. Guillén y su amigo, Tomás Correón, fueron arrastrados por la corriente y desaparecieron.

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El cadáver de Correón se pudo recuperar el pasado viernes. La familia de Alonso tuvo que esperar hasta el domingo para confirmar sus peores temores.

Según sus familiares, el joven mexicoamericano era uno de los más de 800,000 indocumentados beneficiados por el programa DACA implementado por el presidente Barack Obama para proteger a indocumentados que ingresaron al país cuando eran menores de edad, a los que coloquialmente se les conoce como dreamers.

Precisamente este martes, mientras los familiares de Alonso preparan su funeral, el fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, anunció la decisión del presidente Trump de poner fin a DACA y dar 6 meses al Congreso para encontrar una alternativa.

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