Mayra Mangal
March 30, 2017 AT 04:38 PM EDT

 

Está deprimido, alucina creyendo que escucha una radio apagada, se siente solo… esas son algunos de los males que aquejan a  Joaquín el Chapo Guzmán Loera desde que llegó a la cárcel federal de Manhattan, Nueva York, donde se encuentra encerrado a la espera de juicio.

El peligroso narcotraficante extraditado por México en enero y famosos por sus fugas permanece confinado en medio de unas estrictas medidas de seguridad, que a sus abogados les parecen excesivas.

En una nueva carta de queja enviada el lunes, los letrados Michelle Gelernt, Michael SchneiderEdward Zas denuncian que el Chapo “vive en condiciones draconianas” bajo las que no puede dar la  mano a sus defensores, no puede comprar agua embotellada y no distingue si es de día o de noche.

En el documento exigen que a su cliente se le conceda aunque sea la visita de un sacerdote que hable español, lo cual le ha sido denegado hasta ahora.

“Cualquier interacción que ha tenido con ‘personal religioso’ ha sido por medio de pantomima o por medio de la asistencia de un guardia que hable español”, señala la carta revelada por el diario Daily News.

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Se dice también que las condiciones en las que vive el Chapo son tan extremas que ni los presos de la famosa penitenciaría federal  Supermax en Colorado las sufren.

Las cosas están tan mal, observan, que han pedido al juez federal Brian Cogan que se permita la visita de representantes de Amnistía Internacional a la prisión para que verifique las condiciones en que vive el jefe del cartel de Sinaloa.

Los abogados han solicitado repetidamente una relajación de las reglas que regulan la vida del Chapo tras las rejas para que, entre otras cosas, puede recibir la visita de su esposa, Emma Coronel.

Hasta el momento, las autoridades federales han mantenido una postura inamovible y no han accedido a los cambios

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