Celeste Rodas de Juárez
November 30, 2017 AT 03:21 PM EST

Un empleado de McDonalds fue detenido ayer en su lugar de trabajo luego de que le pidiera a su jefa, Delonda Walker, que le guardara su pistola. Atónita ella le preguntó a un policía que estaba en ese restaurante qué debía hacer, y el oficial detuvo al trabajador quien, unos momentos después, se convirtió en el principal sospechoso de una serie de asesinatos que han venido atemorizaron la ciudad de Tampa, en la Florida.

Ayer, el jefe de policía de esa ciudad, Brian Dugan, identificó a ese sujeto como Howell Emanuel Donaldson III, e informó que fue encarcelado bajo cuatro cargos de asesinato en primer grado.

Los asesinatos comenzaron hace casi dos meses en el vecindario de Seminole Heights, en donde ciudadanos que hacían tareas de rutina como esperar en una parada de autobús o cruzar la calle, fueron asesinados a tiros, desatando el terror en los alrededores.

Uncredited/AP/REX/Shutterstock

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Según el diario Tampa Bay Times, Gail Rogers, quien trabajaban el el mismo restaurante de comida rápida que el sospechoso, comentó que junto a sus compañeros de trabajo habían estado bromeando con Donaldson sobre su parecido con el criminal que estaban buscando por esos homicidios: “Lo molestábamos y le decíamos que él era el asesino, porque se parecía a las fotos. Lo llamé el asesino en su cara. No le gustó eso”.

Ahora el sospechoso, quien se había graduado de la universidad St. John’s University en New York y que en su página de Linkedin asegura que trabajó para los Mets de New York, está acusado de haber asesinado a cuatro personas:  Ronald Felton, de 60, a quien se le disparó por atrás a solo unos metros en donde estaban los memoriales para honrar a las otras tres víctimas: Anthony Naiboa, de 20, Monica Hoffa, de 32, y  Benjamin Mitchell. Todos asesinados con pocos días de diferencia.

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