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September 08, 2017 AT 10:59 AM EDT

Un niño con buena autoestima es básicamente un niño superhéroe. Sí, leyeron bien, es un superhéroe porque lo puede lograr todo. No es que nunca cometa errores; al contrario, significa que cuando los comete tiene un sistema de resistencia que le hace aprender de ellos y seguir adelante. Ahora bien, la autoestima es algo que se va formando a lo largo de las experiencias vividas. En otras palabras, nadie nace con alta o baja autoestima, simplemente se va formando a lo largo de la aceptación y valoración de sí mismo. Toda madre sabe el impacto que tiene estimular y animar a los hijos, y cómo los ayuda a crecer y prosperar. Esto es tan importante que el 12 de septiembre se celebra el Día Nacional del Estímulo, con el ánimo de crear conciencia.

Muchas madres cometemos el error de pensar que darles una recompensa es lo mismo que darles un estímulo, ya que con la recompensa hacemos que el comportamiento se repita. Sin embargo, la realidad es que una recompensa es un motivador externo basado en la conducta, mientras que el estímulo o aliento que les damos se debe al valor que genera esa conducta. El estímulo o aliento es mucho más poderoso y consistente que la recompensa. Es decir, el niño se desarrollará sabiendo que la motivación está dentro de sí mismo y no necesitará de un objeto externo para sentirse motivado.

Pero ¿cómo hacerlo?, ¿cuáles son las mejores maneras de animar o estimular a nuestros hijos para que sean adultos amables, confiados y capaces?

Esta columna apareció en la edición de septiembre 2017 de People en Español

 

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