March 12, 2018 AT 08:12 PM EDT

Héctor Sánchez Pérez no recuerda cómo cruzó la frontera entre México y Estados Unidos con la ayuda de coyotes. Nada raro si apenas tenía 3 meses y llegó a California en brazos de sus padres en busca de una vida mejor. “Mi papá tenía el sueño de ir a la universidad para ser ingeniero”, cuenta el joven de 23 años, de Oaxaca, México. “Pero su familia era muy grande y no [lo] cumplió”.

Asentados en el poblado de Chiriaco Summit, su madre se dedicó a trabajar de mesera y su padre como electricista, y tuvieron dos hijos más. Los sueños de Sánchez también eran grandes y amparado en sus buenas notas y las leyes estatales ingresó en la reconocida Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) para estudiar biología, aun sin tener papeles.

En esos días, el entonces presidente Barack Obama anunció el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés). “En el 2012 solicité”, dice. “Era una oportunidad inmensa, un alivio muy grande”.

Mientras el Congreso debatía si chicos como Sánchez permanecían en el país, él empezó a trabajar en una clínica para personas sin hogar. “Héctor es uno de esos estudiantes que trabajaron incansable y compasivamente para servir a las personas más vulnerables”, asegura Michael Prelip, profesor y presidente de ciencias de la salud comunitaria de UCLA y supervisor del proyecto. “Es un joven extraordinario, quien a pesar de sus múltiples retos ha salido adelante”.

Gerrie Lim

Trabajar con personas sin hogar fue “la experiencia de la que más he aprendido”, relata Sánchez. “Me [enseñó] a tener compasión, a comprender las circunstancias de los demás. Quiero ayudar a la mayor cantidad de gente posible, especialmente a los inmigrantes”.

En el 2017, el joven fue aceptado en cinco universidades élite—entre ellas Yale y Columbia—para cursar su maestría. Afrontando enormes costos, reunió fondos a través de la plataforma de recaudación de donativos GoFundMe e ingresó en la Escuela de Salud Pública Mailman de Columbia, en Nueva York.

En septiembre, el presidente Donald Trump anunció el fin de DACA, poniendo en jaque el futuro de casi 800,000 acogidos al programa. Pero Sánchez—que quiere ser médico—no ceja. “Ni siquiera he pensado en la posibilidad de que me deporten. Me iré solo si me sacan”, concluye. “Voy a luchar y seguir adelante. No me voy a quedar en las sombras”.

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