Frances Solá-Santiago
February 14, 2018 AT 03:27 PM EST

El Latina Love Project resalta las vidas de mujeres— madres, hijas, hermanas— que sacrifican el cuidarse de sí mismas para dar prioridad a su vida familiar, sus relaciones y su carrera profesional. En esta series, auspiciada por Ford, destacamos sus esfuerzos y triunfos, y nos cuentan cómo encuentran tiempo para dedicarlo a sí mismas.  

Si hay una palabra que describe este último año es “activismo”. Desde el  la Marcha de las Mujeres a principios del 2017 hasta las protestas en defensa de DACA, el ambiente político y social está más cargado de lo habitual. En respuesta, una nueva generación de activistas se ha lanzado a la tarea de cambiar el mundo, organizando protestas, marchas y proyectos colectivos dirigidos a proteger los sueños y derechos de las mujeres, la comunidad LGBTTQ y los inmigrantes.

Sin bien la lucha diaria con una administración que parece defender una agenda contraria a los intereses de esos grupos puede resultar muy desgastador, ¿qué tal si concebimos es activismo como una manera de ayudarse a uno mismo? A través de servir a otros y establecer una conexión social, el activismo fomenta el concepto de comunidad y establece nuevas formas de autoayuda. Puede que sea un trabajo muy difícil, pero para estas latinas activistas es también una forma de ayudarse a sí mismas.

María Camila Montañés, activista, periodista y exbecaria de la campaña de Hillary Clinton 

“Desde pequeña siempre me impactó ver tanta violencia y desigualdad social y económica en Colombia. Al llegar a los Estados Unidos, encontré el periodismo como el mejor instrumento para utilizar mi voz para poder educar y empoderar a las comunidades más vulnerables. Creo que hay un gran espacio en que se puede hacer periodismo como forma de activismo, en el que tu voz y tu plataforma sirven como herramientas para activar, organizar y movilizar a la gente con el fin de realizar cambios positivos. El activismo me llena de vida. Ver tanta injusticia no me deja dormir. Lo más gratificante y hermoso de ser activista es el poder darle la mano a alguien en momentos difíciles. El activismo te permite crear un movimiento, una comunidad y ser parte de una familia. Y ver eso me llena de esperanza”.

Victoria Leandra Hernández, periodista 

“Lo que me llevó al activismo fue el huracán María. Como puertorriqueña en la diáspora, me sentí sola e indefensa al ver la tragedia que azotó mi hogar. Al trabajar en los medios, pude darme cuenta de que no había mucha cobertura sobre lo que estaba pasando en Puerto Rico. Decidí unir fuerzas con el gimnasio de mi barrio para recaudar fondos para ayudar a los damnificados en la isla. Para mí, fue una manera de mantener la serenidad, ya que no podía estar allí físicamente. Puerto Rico no se va a mejorar de un día a otro, pero nos toca a todos informar al mundo de los problemas que aquejan a nuestra comunidad. Por eso me hice periodista, para dar a conocer la complejidad de las culturas y la historia de Latinoamérica y los problemas que pasan desapercibidos en los medios”.

Stephanie Aliaga, estudiante y fundadora de Mujeristas Collective

“Yo siempre vi a mi familia, especialmente a mi mamá, ayudar a personas indocumentadas en nuestra comunidad. Esto fue lo que me impulsó a crear un colectivo feminista para ayudar a otras latinas de mi edad con sus experiencias y su relación con la cultura latinoamericana. El activismo es una manera de ayudarme porque yo no me siento completa sin mi colectivo y sin conectarme con otras personas a mi alrededor. Siento que puedo expresarme de manera integral. Hablar con otras personas de sus historias me hace recordar por qué sigo luchando”.

 

Daniela Sánchez-Herrera, editora de redes sociales de People En Español y estudiante universitaria

“El activismo siempre ha formado parte de mi vida. Cuando era pequeña, mi mamá me presentó una compañera de trabajo que me enseñó la importancia del activismo en la liberación de los afroamericanos en el sur de Estados Unidos. Así conocí de activistas como Rosa Parks. Pero, pero no fue hasta que fui a mi primera protesta en la universidad, tras las muertes de Eric Garner y Michael Brown, que me involucré en el activismo más a fondo. Para mí, el activismo es una prioridad por encima de cualquier otra responsabilidad, ya sea profesional o personal, porque lo considero una obligación de todo ser humano, especialmente en este ambiente político. Me gusta hablar con personas que me entienden para desahogarme en momentos difíciles, por lo que mi esposo y mi mejor amiga son una gran ayuda. Este es el momento en que analizo lo que pasa por mi cabeza sobre las luchas políticas y sociales que vivimos, y puedo pensar a largo plazo qué puedo hacer para cambiar el mundo”.

 

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