June 26, 2018 AT 03:12 PM EDT

La madrugada del pasado viernes una madre inmigrante guatemalteca se reunió con su hijo Darwin, de 7 años, en el aereopuerto de Baltimore después de semanas sin verlo. El video de la madre abrazando al pequeño se ha vuelto viral y ha conmovido a muchos. Beata Mariana de Jesús Mejía-Mejía había orado por este momento desde el 21 de mayo, cuando oficiales de inmigración la separaron de su hijo bajo las reglas migratorias de “cero tolerancia” del presidente Donald Trump.

Mejía, de 38 años, cruzó la frontera por Arizona para pedir asilo en Estados Unidos. Por más de un mes, la madre no supo nada del paradero del niño, según contó en exclusiva a PEOPLE.

La mujer demandó al gobierno estadounidense y según los documentos del caso en la corte federal, el niño estaba llorando y gritando cuando lo separaron de su madre. “A nosotros nos separaron pero no nos dijeron porqué nos separan”, dijo ella. “Cuando yo le pregunté al oficial: ‘¿Dónde lo va a llevar?’, él desconoció mi pregunta. Se lo llevó y nunca supe con quién, dónde. Nunca supe dónde fue”.

Patrick Semansky/AP/REX/Shutterstock

Mejía asegura que su única opción para encontrar a Darwin y recuperarlo fue demandar al gobierno estadounidense.”Mi hijo había desaparecido y no querían devolvermelo”, dice. “Todo lo que yo quería era tenerlo aquí conmigo”.

La inmigrante estaba escapando violencia doméstica en su país, donde dejó atrás a un esposo abusivo. Según ella estar detenida y separada de su hijo en Estados Unidos fue muy doloroso. “Es muy triste porque uno piensa muchas cosas: ‘¿Dónde está, con quién está? ¿Quién le va a dar un plato de comida?”, dice. “Y saber que no está es triste, muy triste”.

Patrick Semansky/AP/REX/Shutterstock

Mejía, quien estaba en un centro de detención en Eloy, Arizona, fue liberada el 15 de junio gracias a la ayuda de la compañía de fianzas Libre by Nexus, que pagó su fianza de $12,500 bond pro bono. “Con la ayuda de Libre, me ayudaron a localizar a Darwin”, añade ella sobre el niño, que estaba detenido por Phoenix. “Hicieron posible que mi niño regresara conmigo”.

Según ella, en el centro de detención les daban una sopa aguada (“con agua fría del chorro”) de desayuno, almuerzo y comida. “Mucha gente no toma el agua porque tiene un olor a cloro”, recuerda. “Yo lo tuve que tomar por necesidad porque quería sobrevivir”.

La madre se lamenta de lo que sufrió el niño sin ella. “Venía triste pero aquí está. Yo estoy preocupada por él psicológicamente, yo pienso que para él es un trauma vivir esto”. El sábado el niño y ella volaron a Austin, Texas, donde se quedarán con amigos hasta que puedan planear mejor su futuro. Ella tiene esperanzas de que Libre by Nexus pueda ayudarla a permanecer con su hijo en Estados Unidos.

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