Celeste Rodas de Juárez
January 18, 2017 AT 05:57 PM EST

El asesinato del presentador venezolano Arnaldo Albornoz, muy reconocido en su país, ha conmocionado a sus fans y generado una reacción de duelo entre los numeroso famosos que lo conocían.

El periodista de 34 años, conductor del programa de espectáculos La Bomba, fue abordado el domingo por varias personas que trataron de robarle su vehículo en una zona de Caracas. Al poner resistencia, lo asesinaron.

Ricardo Montaner, Olga Tañón, los integrantes del dúo Chino y Nacho estuvieron entre las celebridades que expresaron su tristeza.

Miguel Ignacio Mendoza, mejor conocido como Nacho, compartió su sentir en un texto bastante extenso, en el que critica la inseguridad que reina en Venezuela, uno de los países más peligrosos del mundo.

“Arnaldo es un caso entre miles iguales en Venezuela pero por él gritamos porque lo conocemos. No voy a pedir resignación para sus familiares porque la resignación es lo que nos tiene así, aguantando más de la misma barbarie”.

Que no haya escrito un párrafo de indignación en mis redes, no quiere decir que quiera callar una atrocidad como el homicidio de Arnaldo y ser uno más de los que por defender sus intereses propios acepta vivir fingiendo que lo que pasó es normal. No fui un amigo cercano del joven periodista pero me topé muchas veces con él y siempre me dio un abrazo, un buen estrechón de manos y una sonrisa. Fui testigo de su evolución desde que decía que no le gustaba pararse frente a las cámaras, hasta que se convirtió en una celebridad de la televisión nacional. Perdió por completo la timidez y se ganó un puesto importante en el corazón de quienes lo veían a través de la pantalla, por eso su fallecimiento ha generado ese eco que con los días corre el riesgo, de una forma decepcionante, de debilitarse enormemente hasta el punto de casi desaparecer justo como pasó con la actriz Monica Spear: el eco de la ira y de la tristeza; la tristeza de saberlo muerto y de tener que aceptar su ausencia, la ira de querer cambiar los hechos, no poder, querer hacer algo al respecto, no saber qué, de ver que los autores de ese horrible asesinato no son solo los que apretaron el gatillo sino quienes a través de sus discursos de altísima promoción mediática, enamoran a mentes manipulables, de sus guerras inventadas. Compran armas no para defender la soberanía del pueblo sino para proteger sus puestos soberanos de un pueblo que busca levantarse de su peor caída. El hampa no puede con ellos, por eso no les preocupa el hampa, pero sí con el ciudadano común que a parte de ver amenazados sus logros, ve amenazada su vida. Los "hashtags" no hacen nada, las publicaciones de influenciadores en actitud de protesta sacuden un árbol de hojas verdes bien pegadas al tronco. Arnaldo es un caso entre miles iguales en Venezuela pero por él gritamos porque lo conocemos. No voy a pedir resignación para sus familiares porque la resignación es lo que nos tiene así, aguantando más de la misma barbarie. Dios lo reciba en su manto y a los que quedamos vivos nos siga llenando de voluntad para actuar sin miedo ante las injusticias del sistema de gobierno delincuente que hoy maltrata a nuestra nación.

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Tañón lamentó que era una “tristeza que le arranquen la vida a este chico tan joven”.

Mientras Montaner comentó que su muerte era producto de una “violencia que ya es costumbre”.

Entre los mensajes más sentidos está el del periodista Luis Olavarrieta. “El humor se te hacía muy fácil y dime quién, Arnaldo, no cae seducido ante una buena carcajada. Eras productor de buenos momentos, generabas confianza en cualquier contexto”.

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Las autoridades aseguraron que se ha designado a un fiscal para esclarecer la muerte del presentador, que era conocido como “El más temido de la farándula”, y llevaba ocho años trabajando en el canal Televen.

Su asesinato ha generado comparaciones con otros crímenes de celebridades venezolanas como el de la actriz Mónica Spear, que han servido para ilustrar la alta tasa de homicidios que se registra en Venezuela desde hace años sin que las autoridades hayan podido revertir la tendencia.

Spear fue asesinada junto a su pareja en una carretera de Puerto Cabello junto a su pareja cuando el vehículo en el que viajaban fue asaltado por unos ladrones. Su hija, que iba en la parte trasera del vehículo, fue la única sobreviviente.

 

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