Mike Ruiz
Joselly Castrodad-Sánchez
February 07, 2006 AT 12:00 PM EST

En Hollywood, las buenas y las malas noticias se riegan como la pólvora. Por lo que cuando el director de cine Steven Spielberg pidió ver a los actores latinos más prometedores para su película The Terminal, enfatizó su deseo de conocer a Zoë Saldaña. “¿[Que me quiere ver] a mí?”, recuerda la actriz, aún incrédula. “Como artista, es fantástico saber que el creador de E.T. y Jaws sabe quién eres”.

Sin embargo, quienes conocen a esta artista dirían que este reconocimiento es de esperarse. En su relativamente corta carrera, la actriz de 27 años ha aportado su talento y presencia escénica a la cinta de Spielberg y los filmes Drumline, Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl y Crossroads, entre otros, compartiendo créditos con Johnny Depp, Tom Hanks y Britney Spears. Recientemente, participó en La maldición del Padre Cardona y protagonizó Guess Who al lado de Ashton Kutcher y Bernie Mac. “Zoë brilla en cada rol que representa”, asegura la productora Celine Rattray. “Tiene una gran reputación y los directores aman su trabajo”.

Si le preguntan a Saldaña, su éxito se lo debe a su forma de ver el mundo –sin distinción de razas, culturas o sexo– y cómo aborda su trabajo. Por esto la actriz evalúa cuidadosamente los personajes que interpreta. “Lo siento, pero yo no hago de camarera…pues hacer de Conchita la sirvienta me parece ofensivo”, asegura Saldaña, al mismo tiempo que rechaza promover cualquier estereotipo. “Más allá de todas esas etiquetas que nos imponen, que si somos exóticas, por ejemplo, me considero una mujer americana, negra, latina… También soy blanca y árabe… Hablo español y bailo merengue”.

Unos principios que aprendió en el seno de una familia dominicana en su natal Nueva Jersey y luego durante los años que vivió en la República Dominicana y en Queens, NY. Desde pequeña también pudo nutrir sus inclinaciones artísticas en clases de ballet y en el grupo de teatro Faces. Al terminar la escuela secundaria, cuando todos pensaban que Saldaña se dedicaría de lleno al baile, decidió hacerse de una carrera en la actuación. “Zoë tiene que tener retos en su vida constantemente”, afirma su madre, Asalia Nazario. “Ahora mismo ella está en la actuación, pero si algún día dice: ‘Bueno, me quiero poner a barrer la calle’, ella lo va a hacer”.

Con la misma seguridad que maneja su carrera, la actriz se manifiesta incómoda de que ésta sea puesta en el contexto de una llamada invasión latina en Hollywood. “¿De qué invasión hablan?”, se pregunta Saldaña. “No somos extraterrestres. No estamos invadiendo el territorio de nadie. Ésta es nuestra casa… Siempre hemos estado ahí. Desde la India María, Cantinflas y Tres Patines”.

Tan presente como estará ella en la pantalla grande con sus proyectos futuros: Ways of the Flesh, Premium, After Sex, y Lucy, éste último basado en la vida de la escritora Jamaicana Kincaid. “Soy de las que cree que nada es imposible”, reflexiona Saldaña sobre sus motivaciones. “Pero también pienso que la suerte se define por ser una combinación de trabajo duro y persistencia”.

Y a Zoë Saldaña, con gusto le creemos.

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