Cortesía: Oswaldo Pisfil & Company Inc.
Andrés Martínez Tutek / NYC
June 11, 2009 AT 06:00 PM EDT

Sus ojos, abdominales y sentido del humor conquistaron el corazón de la actriz Scarlet Ortiz hace nueve años, pero es su talento lo que lo ha llevado a destacar.

Yul Bürkle –el actor venezolano al que su madre le puso como segundo nombre Hansen en honor al personaje del cuento infantil– empacó maletas hace unas semanas y viajó a Ecuador para protagonizar la telenovela Kandela.

En entrevista con People En Espanol.com, el actor de 34 años nos contó que antes de ser galán de telenovelas se gradúo de abogado, y que entre escena y escena se la pasa mandándose mensajitos de amor con Scarlet.

¿Cómo te sientes armando “Kandela” en Ecuador?
Todo ha sido muy rico. Esta es mi tercera semana acá, estoy en un pueblo que se llama Novoa, y es una novela ambientada en el campo en la que interpreto a Elías, un médico cuya esposa se murió, por lo que se dedicó al alcohol y fue a parar a una posada que se llama Kandela, y allí vive una vida despreocupada hasta que conoce a Dora, que pertenece a la familia a la que su papá detesta.

¿Te sirvió ser galán para entrar en ese proyecto?
No, no, para nada, yo soy actor y nunca me he considerado ni galán ni nada de eso. Creo que uno tiene que reflejar la esencia de lo que uno es en los personajes y lo que siempre he tratado de cultivar es lo que llevo por dentro.

¿Seguro?, entonces ¿de dónde salieron esos abdominales?
Bueno, sí, lo que quiero decir es que no me considero el más bello pero tampoco soy el más feo. Trato de verme bien, por eso hago mucho ejercicio, pero creo que todos tenemos algo. Algunos tienen la belleza física, otros son varoniles, el que no tiene cara tiene cuerpo. Todos cuando nos levantamos en la mañana y nos vemos en el espejo vemos cosas que no nos gustan y cosas que nos gustan. Yo no me veo galán, pero soy pura candela.

¿Y cómo te ve Scarlet Ortiz?
Ella también me mira desde adentro, pero dice que me ve muy varonil y que la divierto muchísimo. A veces menciona que le gusta mi cuerpo y el pecho y la manera como miro y, bueno, en 9 años que tenemos de relación y 8 viviendo juntos, lo bueno es que todavía le sigo gustando.

Vas a estar cuatro meses en Ecuador sin tu venezolana adorada… ¿cómo le vas a hacer?
Por ahí dicen que la distancia acaba las cosas, pero en nuestro caso se ha convertido en algo positivo. En vez de ser tortura nos da tiempo para extrañarnos, así ella tiene su espacio, puede estar con su papá y su mamá, y yo estoy trabajando. Lo que si hacemos es que tratamos de vernos cada 15 ó 20 días, viaja ella o viajo yo y en el día hablamos siete u ocho veces por celular y nos mandamos fotos y mensajitos.

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