Uriel Santana
Carole Joseph
June 20, 2006 AT 11:00 AM EDT

Todo parecía indicar que el 2006 sería el año de Eduardo Santamarina. El mes de enero comenzó con jugosas propuestas de trabajo, una relación estable con su novia, la actriz Susana González y, por supuesto, la cercana y feliz convivencia con sus hijos gemelos, producto de la unión con su ex esposa, la también actriz Itatí Cantoral. Tan bien iban las cosas ese mes, que Santamarina lo culminó reuniéndose con Cantoral –con la que había protagonizado un sonado y cruento divorcio en el 2004– para desayunar y platicar sobre el futuro de sus hijos en un popular restaurante de Ciudad de México.

Pero la eufórica escena entre los ex, el abrazo y beso en la mejilla que ambos se dieron al despedirse fueron captados por paparazzi y esas fotos le dieron la vuelta al mundo del espectáculo con la interrogante ¿Se reconcilian?

Rápidamente, parte del mundo de Santamarina se vino abajo. Días después de ser captado por las cámaras y sin mayor explicación, el escultural actor de 37 años anunció públicamente su ruptura con González, quien en sí había sido criticada por supuestamente haberse interpuesto en el matrimonio de Santamarina y Cantoral.

Seis meses después de su dolorosa separación de González, Santamarina asegura que las fotos no influyeron en la ruptura con su ex novia. “En esos días [del sonado desayuno con Cantoral], Susi y yo estábamos juntos aún”, explica el actor, quien por ahora desea permanecer soltero mientras se concentra en un puñado de proyectos actorales que lo llevarán por todo México y Estados Unidos. “Ojalá que estas imágenes [en el restaurante con Cantoral] se publiquen hasta el día que yo muera porque eso va a hablar de que mis hijos están bien y de que ellos saben que, a pesar de que están separados, sus padres se llevan de maravilla. No hay nada que esconder”.

Quizás esas imágenes no hayan sido la razón de la separación de González. Sin embargo, ésta se produjo poco después de que fueran publicadas. Según Santamarina, su relación con González comenzó a agonizar a finales del 2005, cuando la pareja tomó la decisión de vivir juntos una vez que ésta regresó a México de Miami tras pasar más de un año en las intensas grabaciones de la telenovela El amor no tiene precio (Univisión). “Mientras ella estaba en Estados Unidos todo estuvo muy bien, nos veíamos frecuentemente, pero cuando ella regresa y empieza ese diario vivir es donde nos dimos cuenta de que teníamos caminos distintos”, recuerda Santamarina.

No obstante, la separación fue muy dolorosa para ambos, afirma Luis Ángel Ramírez, amigo de la pareja, quien vivió muy de cerca la ruptura. “Como mujer, a Susana le pegó un poco más”, afirma Ramírez. “Hoy, ya está más repuesta”.

Mientras Santamarina hablaba abiertamente con PEOPLE EN ESPAÑOL sobre su relación y ruptura, González optó, después de meditarlo un par de días, por guardar silencio. “Prefiero mantenerme al margen y no hablar del asunto”, aseguró González, quien, sin embargo, había expuesto en diferentes medios mexicanos que Cantoral siempre estaba llamando a Santamarina a casa con el pretexto de hablar de los niños, Eduardo y Roberto Miguel, de 5 años. De igual forma, Cantoral, quien actualmente sostiene una relación de varios meses con el empresario Carlos Suárez, se abstuvo de emitir opiniones.Por su parte, Ramírez, el amigo de la pareja, afirma: “Susana no tiene hijos y no sabe cómo es esa parte, pero sabía que la imagen de Itatí estaría siempre porque era la madre de los hijos de Eduardo y nunca le molestó”.Santamarina niega que Cantoral haya sido la causa de este nuevo fracaso. “Susi y yo teníamos que resolver cuestiones personales que nada tenían que ver con mi ex esposa”. Y de González simplemente agrega: “La puerta para que Susi y yo regresemos está abierta. Si llega otra persona, también estoy abierto, pero todo a su tiempo”.

Al parecer una tercera persona podría haber entrado al ruedo. ¿Santamarina enamorado de nuevo? Para eso hay que esperar. Lo cierto es que lo han visto con la conductora sonorense Maru Haro y fue fotografiado en Hermosillo, durante la gira de Aventurera mientras le ponía bronceador a ella. “Es una gran amiga”, aclara Santamarina. Haro, de 35 años, por su parte también lo reafirma. “¿Quién no se puede enamorar de Eduardo Santamarina?”, dice la conductora entre risas. “Es muy guapo, pero sólo tenemos el contacto que tienen dos amigos que se quieren y se entienden mucho”.

Viéndolo de cerca, cualquiera podría pensar lo mismo. Con su cabellera alborotada y su imponente estatura (6’3″), el atuendo de Santamarina durante la sesión de fotos con PEOPLE EN ESPAÑOL (unos jeans ajustados y una playera deportiva) dejaba al descubierto su espectacular físico producto de una intensa rutina de ejercicios. Su trabajo, además del gimnasio, lo ha ayudado a salir adelante sea cual sea la crisis personal que enfrenta. “Estoy como en la Bolsa, a la alza”, asegura Santamarina sentado cómodamente en una de las alas del estudio fotográfico con una bebida energizante en la mano. “Mi profesión es una gran terapia; me ha ayudado a superar muchas cosas”.

Su apretada agenda no le deja espacio para la tristeza y la depresión. Después de haber finalizado la exitosa telenovela Rubí y hacer promoción de la misma en Europa, el actor finalizó un cortometraje junto con Edith González llamado Noches de cabaret, que se desarrolla en los años cincuenta. “Me siento como esponja, estoy absorbiendo de todos lados”, dice Santamarina, quien actualmente también participa en la gira de la obra teatral Aventurera en Estados Unidos. Santamarina combina todas sus actividades sin dificultad, asegura el productor José Alberto Castro, quien colaboró con él en Rubí. “Eduardo es una persona con un gran sentido de la responsabilidad”, dice Castro. Y añade entre risas: “Eso sí, come mucho y cuando trabajé con él me pegó duro en el presupuesto de la comida”.

Si es así, tomen nota los cocineros de Hollywood. “Estoy estudiando inglés para abrirme las puertas [de ese mercado]”, dice Santamarina, quien también está preparándose para protagonizar en septiembre la nueva versión de la telenovela colombiana Pedro el Escamoso donde veremos a un Santamarina con una fuerte personalidad y un gran sentido del humor.”Adentro y fuera de los escenarios, si convives con Eduardo, siempre te diviertes. Es muy cómico”, cuenta la actriz Jacqueline Bracamontes, quien protagonizó con Santamarina la telenovela Rubí.

Las propuestas de trabajo, su asidua asistencia al gimnasio, la práctica del motociclismo y el ciclismo, son todas actividades secundarias en su vida, afirma Santamarina. “Mi mayor proyecto hasta hoy es ser el mejor padre”, dice éste, quien en los siguientes nueve meses viajará a Miami para estar cerca de sus gemelos. Cantoral comenzará a grabar una telenovela en Miami y se mudará a la ciudad del sol con los niños.

De esa faceta de padre devoto da fe Ramírez: “[A Eduardo] le gusta pasar el mayor tiempo posible con los pequeños. Van al cine. Juegan a los luchadores. Al verlo con ellos es como un niño grandote”.

Por ahora, lo único que le falta a Santamarina es esperar a que las heridas sentimentales sanen. De todas formas, entre sus dos sonadas rupturas hay diferencias. “Mi separación de Itatí fue un dolor [elevado] al cubo a diferencia de mi relación con Susi”, explica. “Uno era un matrimonio y el otro era un noviazgo. Con Itatí hay hijos; con Susana, no”. Ahora hay que ver qué pasará con Maru Haro. ¿Noviazgo a la vista? Sólo el tiempo lo dirá”.

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