Sony Music
Vicglamar Torres/NYC
January 05, 2011 AT 05:00 PM EST

“Así como otros usan terapias o lo que fuere, para liberarse o sacar sentimientos impuros, cosas guardadas, pequeñas venganzas o lo contrario: pureza de alma, para mí está muy bien usar las canciones; me encanta hacerlo”, reconoce Vicentico, músico argentino cuyo talento se dio a conocer a nivel mundial como vocalista y miembro fundador de la emblemática banda Los Fabulosos Cadillacs, con la cual sigue tocando eventualmente. Aunque desde el 2002 inició una sólida carrera como solista, cuyo cuarto álbum, Sólo un momento, saldrá a la venta en el mercado estadounidense el próximo mes de febrero.

Su voz ronca y manera particular de cantar lo han convertido en una de las deidades del rock en español de las últimas décadas, altar al que también lo han llevado las letras de sus canciones a las que describe como “casi todas autobiográficas, porque cuando escribes algo es porque de alguna manera te tocó, te enteraste, entonces es porque es parte de tu vida”. Aunque, tartamudea un poco al tratar de explicar el motivo por el cual escribió para este disco “El rey del Rock and Roll”, un tema que narra la soledad de los últimos días de un cantante. “No, no esa para nada es autobiográfica – dice nervioso– quería hablar del final, de la despedida pero ese no soy yo, todavía me queda mucho rock por delante”.

En este álbum, producido por Cachorro López, el cantautor argentino de 46 años presenta doce temas disímiles musicalmente–pero todos muy buenos– en los que le canta al amor y al desamor y, en los que de alguna manera se reinventa, término al que le tiene respeto – para no decir miedo– porque después de tantos años de carrera es difícil hacer cosas novedosas.

“¿Cómo hago para no repertirme? Pues ni siquiera me planteo esa pregunta. Si siento que lo que lo que estoy haciendo no es original, creo que me daría susto. No sé, quizás entraría en una suerte de vorágine que me paralizaría”, dice el famoso intérprete de “Matador”. “Para mí, cada canción es un mundo aparte, desconocido. Cuando empiezo a trabajar un tema le dedico todo. En el caso de este disco, además nos tomamos todo el tiempo que fue necesario. Por lo general, lo que es el proceso de grabación de un disco se toma un par de meses. Con Sólo un momento nos metimos como siete meses en el estudio. Pero me gustó que fuera de esa forma. Como lo único que hago en la vida son canciones, pues me gusta pensar que quedaron bien. Aunque puedo estar equivocado”, bromea. “La verdad lo que me gusta es divertirme, entretenerme. No soy un tipo al que le gusta sufrir o atormentarse. Así que necesito divertirme con lo que hago”.

A veces le cuesta saber cuándo la canción necesita que la suelte. “Con unas es más fácil, con otras más complicado. En este disco, por ejemplo, como estaba trabajando con Cachorro [López], tuve apoyo en ese sentido. Creo que en el fondo es algo orgánico, como cuando estás cocinando sin recetario y si le sigues agregando especies a la comida la saturas. Pero como músico te puedes llegar a poner obsesivo. Así que llegaba Cachorro y me decía ‘¡basta!'”.

A nivel creativo se define como un “animal matutino” y es que esas primeras horas de la mañana le resultan más productivas. “Siento que estoy como más fresco, más concentrado”. Concentración que también lleva al estudio. “El estudio es como el laboratorio donde haces todo. Creo que en el estudio todo es para adentro, es donde estás creando o dando los toques finales. El escenario es todo lo contrario, ahí todo es para afuera”.

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