ORBERA
Mayra Mangal
August 14, 2016 AT 01:58 PM EDT

Un hombre hispano que recibió una alarmante diagnostico médico consiguió alargar su vida gracias a la inserción en su cuerpo de un curioso y sencillo objeto: un globo lleno de agua. “Yo estaba respirando raro, me sentía bien cansado y las rodillas me estaban molestando”, contó a People en Español Julio Hernández, quien luego de explorar una cirugía de rodillas descubrió que algo andaba mal. 

“Me fui a chequear antes de la cirugía y me dijeron que los pulmones estaban un poco raros”, explicó el hombre de 54 años. “Ahí me dijeron que yo tenía fibrosis pulmonar”. Dicha condición, explicó, hace que los pulmones se sequen “como una esponja”. Los médicos decidieron que el hombre, con residencia en Nueva York, y nacido en San Lorenzo, Puerto Rico, tenía que recibir un trasplante de pulmones lo más pronto posible.

Foto del balón Orbera, que le fue inhertado por seis meses a Hernández.
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“Yo nunca he fumado un cigarrillo”, asegura el boricua sobre el diagnóstico. “Ese es el problema, ellos no saben cómo me llegó y es difícil tratarlo”. Los médicos apuntaban a la teoría de que quizá la artritis que padecía fue la causante del mal. Las cosas comenzaron a complicarse cuando le negaron el ingreso a listas de espera de donación de órganos por su delicada condición física que no permitía una cirugía tan riesgosa ni anestesia. El sobrepeso de Hernández acabó de complicar las cosas. Para entonces, ya tenía que usar un tanque de oxígeno hasta para dormir.

“Yo no podía hacer nada, es difícil andar, no podía respirar, siempre estaba sentado, uno se pone depresivo. No podía levantarme… me fatigaba. Ya no podía hacer nada”, asegura sobre el momento en que tocó fondo.

"Me la pasaba sentado, cansado", sice Hernández, aquí antes de la cirugía.
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Fue una nutricionista que le contó sobre un proceso con el que insertaban un globo lleno de agua en el estómago para reducir el apetito y bajar de peso. “Sin cirugías y con anestesia muy ligera porque se hacia en 20 minutos y que eso reducía el estómago”, explica sobre la manera en que se enteró de la idea del balón con agua. “Eso resulto ser realmente la única oportunidad que me quedaba”.

“Todo esto se hace en el consultorio, con leve a moderada sedación”, explicó respecto al proceso el doctor Prem Chattoo, uno de los primeros gastroenterólogos que ofrecieron el procedimiento y que fue aprobado a principios de 2015 por las autoridades sanitarias de Estados Unidos.

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Tras la cirugía realizada en diciembre de 2015 y luego de seis meses con el balón en el cuerpo, los médicos retiraron ya el injerto. Hernández ha perdido 70 libras de peso, como se ha relatado en algunos medios, y ahora se encuentra ya en a la espera del ansiado pulmón nuevo. “Fui y me compré pura ropa nueva, creo que fue de 6 tallas menos (…) me siento mucho mejor”, dice Hernández sobre su nueva oportunidad de vida.  

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