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People Staff
May 20, 2008 AT 04:30 PM EDT

Tras varios años de ausencia Adela Noriega reaparece en la pantalla en Fuego en la sangre para felicidad de su fiel público. ¿De dónde nace ese hechizo que atrapa a millones de espectadores alrededor del mundo? El mito de Adelita no es realmente tan mágico, ya que aparte de talento y atractivo que le sobran, la leyenda se mantiene gracias a ciertos factores omnipresentes que van desde el look hasta el tipo de papel que la diva interpreta.

EL MITO DE ADELITA
La adoración de los fans de la Noriega es increíble, trasciende los atributos físicos de la actriz y ha llegado a convertirse en una veneración casi religiosa. Son tan devotos que boicotearon con éxito Pasión, sólo porque alguien había osado usurpar el rol que según ellos era de su diosa. Reina de las telenovelas, Adelita mantiene su estatus gracias a dos factores: el cuidado con que elige papeles y un hermetismo sobre su vida privada que la convierte en una actriz tan misteriosa como Greta Garbo.

La diva vive en la pantalla. No hace cine ni teatro, no canta, casi no aparece en público. Parece una muñeca que sacan del baúl de los juguetes cada vez que se le necesita para actuar y luego vuelve a guardarse en un pozo de misterio. Sus fans y sus enemigos, y vaya que los tiene, rellenan ese pozo con rumores que rayan en leyenda. Sobre Adelita se ha dicho de todo, desde que todavía es virgen hasta que ha sido amante de encumbradísimos personajes. Sus viajes al extranjero se explican como visitas a hijos ocultos. Se la acusa de sufrir enfermedades vergonzosas y su extremada esbeltez se ha adjudicado a una perniciosa anorexia.

Se dice que jamás usa pantalones, que les tiene pavor a los caballos y que no sabe conducir. Ahora, en Fuego en la sangre, venció su fobia a los caballos y se la ve conduciendo la camioneta familiar. Si bien es cierto que en sus telenovelas juveniles usaba pantalones, desde hace casi una década que sus personajes son más “falderos”.

Su retorno a las telenovelas fue anticipado con nuevos chismes: que los desordenes alimenticios la tenían hecha un esqueleto, que se le habían caído los dientes y que una cirugía estética mal hecha le había deformado el rostro. Los detractores tuvieron que comerse sus palabras. Adela está menos delgada que en sus últimas actuaciones, y, al menos ante las cámaras, presenta una dentadura intacta.

LA HEROÍNA ULTRAJADA
Aunque ya los años comienzan a notársele, se ve bella en su rol de Sofía: una heroína que es casi más icono que persona y que es la última de su serie de mujeres idealizadas, intangibles y dotadas de una sensualidad paradójicamente asexual.

El mito de Adelita se cementa en el cuidado al elegir sus roles que son casi todos el mismo. Siempre buena, siempre pura, siempre joven. Casi nadie recuerda que Adela comenzó con roles terciarios de villana. Desde su debut como la gitana de Yesenia, Adela sólo ha interpretado a ingenuas. Jamás ha hecho de villana, ni de mamá de nadie mayor de 10 años. La idea es convertirla en una eterna veinteañera, inocente y virtuosa. No necesariamente virgen, puesto que Adela se ha convertido en la heroína violada, si tal cosa existe, por excelencia.

. La sexualidad de sus personajes está marcada por algo que la hace tan intocable como una santa. En la Esposa virgen yen Maria Isabel era esposa y madre sin que hubiera sexo de por medio. En Fuego en la sangre, se ha llegado incluso a asociarla de manera poco sutil con la Virgen de Guadalupe. Aparte de Yesenia, El privilegio de amar y Amor real, Adelita siempre ha interpretado a mujeres ultrajadas. En Quinceañera creía haber sido violada; en María bonita, El manantial y Fuego en la sangre sí era violada lo que le impedía tener una vida sexual plena. En Guadalupe, su propio marido en una ocasión la tomaba por la fuerza.

Como en la vida real, la intimidad de Adela en pantalla es siempre misteriosa. Quizás eso explique la devoción de sus fans.

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