Armando Correa
May 16, 2005 AT 11:00 AM EDT

Al llegar a la casa de Miami Beach del cantante español Alejandro Sanz, Shakira, junto a su novio, el argentino Antonio de la Rúa, con quien, por cierto, ya lleva cinco años de relación, estaba un poco nerviosa. “Es la primera vez que me junto con otro artista a producir un tema mío y sé lo que es para la otra gente que trabaja conmigo el trabajar con un artista que tiene el criterio tan firme”, dice en exclusiva la cantautora colombiana a PEOPLE EN ESPAÑOL. Más aún cuando Sanz, que se graba a sí mismo y funciona como el ingeniero de sonido de sus canciones, había pasado tres noches seguidas acostándose a las cinco de la mañana para dejar el producto perfecto. “Recuerdo que le dije: ‘¿Esta notita no la puedes cambiar?’. Y sólo me dijo ‘¿qué?’. Casi me tira un disco en la cabeza”.

¿Meticulosa? Sanz se queda corto al decir que Shakira es obsesiva del detalle. Cada melodía, acorde, letra, grabación e imagen, está supervisada, hasta la minuciosidad, por la propia artista. “Shaki es una niña chiquita y una mujer muy gigante. Vive locamente enamorada de sus sueños y tremendamente despierta se acuerda, cuerda, que la locura no es sólo una anécdota. Que la obsesión es la prueba de amor hacia los personajes de sus canciones, que en realidad somos todos”, explica Sanz de su encuentro con la cantante. “Trabajar con Shaki ha sido bello, sí, pero conocerla ha sido lo mejor”.El fruto habla por sí solo. Ahí está “La tortura”, la canción y el vídeo promocional del disco en español Fijación oral 1 –el primero después de su exitoso Laundry Service (2001)–que saldrá al mercado en junio y que servirá de antesala del esperado nuevo disco en inglés Oral Fixation 2, el cual ya está concebido y se espera inunde la radio del país a finales del otoño. “En español o en inglés Shakira está a punto de convertirse en una superestrella de las mayores”, afirma Don Ienner, presidente de Sony Music Label Group. “Ella tiene una increíble calidad artística, es sexy, y es una gran compositora y artista del escenario. Ella no está lejana de ser una visionaria. Shakira está muy clara de lo que es. ¿Quién tiene más pasión, es más sexy en ambos idiomas? Pienso que es brillante el sacar el disco en español primero. En cualquier idioma Shakira seguirá siendo Shakira”.

Ahora comienza la carrera vertiginosa por dar a conocer su nuevo material. De todas formas, con casi quince años de vida artística, Shakira, de 28, no tiene nada que probar a estas alturas. Tiene establecida una base sólida con sus fans hispanos y su sorpresivo salto al mercado en inglés con Laundry Service–vendió nada más y nada menos que 13 millones de copias en todo el mundo– la situó entre las grandes de la música pop en Estados Unidos. Su nuevo disco, con una base musical ecléctica que te hace sentir en una montaña rusa, tiene el sello de Shakira, por su peculiar voz, sus letras incisivas y un ritmo que es difícil de definir por sus raíces latinas, árabes, rockeras y por el desgarramiento romántico que le imprime a sus temas. “Se dieron muchos momentos de metamorfosis durante la realización de este álbum”, asegura Shakira. “Me acuerdo que al principio tenía muchas ganas de hacer un disco con influencia de los años ochenta, quería hacer un disco electrónico, que invocara bandas como Depeche Mode, The Cure. Entonces dije: ‘Prohibido los guitarrazos, saquen todas las guitarras y vamos a usar sólo sintetizadores”, explica. “Quería trabajar con lo más primario”.

Tal vez por eso, también, su imagen ha cambiado. Las extensiones en su exótica cabellera, el volumen de sus peinados gracias a las largas sesiones con el secador, la gruesa base de maquillaje en su rostro son cosas del pasado. “Cuando salió Servicio de lavandería, el dar ese paso en el mercado anglo implicó estilistas, maquilladores, peinadores, todos querían participar y en un momento como que me sentí cargada de capas y capas y capas”, cuenta. “Entonces con este disco empecé a quitarme algunas capas. Estoy tratando de hacer las cosas lo menos complicadas posible, estoy tratando de dejarme el pelo un poco como es, eliminar lo de las 300 toneladas de foundation“. Al llegar al famoso estudio Compass Point, en las Bahamas –ahí han grabado Lenny Kravitz, The Rolling Stones– Shakira parece más joven de lo que es. Su menuda figura –a pesar de unos zapatos rojos de plataforma y alto tacón– delineada con una camiseta y un pantalón de algodón entallado, resalta a la vista de todos. Sus gestos son suaves, habla en voz baja, mientras se acomoda una larga bufanda que le protege su estilizado cuello. Pide café colombiano y se recuesta en el sofá, lánguidamente, como si hubiera terminado de trabajar en el día.

Todo lo contrario. En unos minutos la banda comenzará a ensayar. Entra al salón de grabaciones, se recoge el pelo con la bufanda y comienza a probar unos micrófonos nuevos. “Son los que usa Madonna”, dice. Las estrofas de su balada romántica “No”, una de las mejores del disco, se escuchan con más potencia. “No se puede vivir con tanto veneno…”, canta y alarga las vocales, proyectando toda su voz con la fuerza increíble de su garganta.

¿Cómo ese cuerpo menudo puede de pronto proyectar tanta energía? Escucha la grabación, no está conforme. La repite, la repite y la vuelve a repetir. Su perfeccionismo puede ser desquiciante, pero no se confundan. Shakira aparenta y tiene todo bajo control, trata de dar lo mejor de sí, se aísla, pero de diva no tiene un pelo. Saluda como una más, los músicos se le acercan, abraza a su director musical, bromean. De pronto Shakira le pide una nota en el piano, que quiere la incluyan en una de las canciones. El director afirma que lo hará e imita su característico timbre vocal. “Shakira es una mujer increíble”, dice su amiga Carolina, quien también es de Barranquilla, Colombia. “Piensa en los demás. A veces me dice ‘vete a dormir’ cuando ella es la que está ahí cantando y bailando. Tuvo además la inteligencia de escoger al esposo perfecto”. Aunque aún no se han casado, Shakira y De la Rúa viven como si lo estuvieran. Ambos comparten una mansión en las Bahamas, a la orilla del mar, donde Shakira construyó un estudio de grabación en el garaje para poder trabajar con más comodidad. “Ella y Antonio se llevan de maravillas”, agrega Carolina. “Nunca discuten”.

Bueno, recientemente el lente indiscreto de un paparazzo sorprendió a la pareja discutiendo a la salida de la casa que los padres de la cantante tienen en Miami. “Mi cara es muy graciosa, tengo una cara de palo, él [De la Rúa] siempre sale muy bien, yo salgo horrible, entonces esas cosas se toman con humor”, dice Shakira. “Muchas veces decimos que cómo es posible que eso nos haya pasado. Nos agarran discutiendo como cualquier pareja, pero a los pocos minutos ya estábamos reconciliados y, por supuesto, esa parte no la capturan”.

¿Boda en perspectiva? Es algo que Shakira dice que han estudiado. Al menos por un problema formal porque para la pareja es como si hubieran subido al altar. “Mis padres saben lo complicado que es planear una boda, y me dicen: ‘Si vas a planear la boda como vas a planear el disco, se va a demorar un tiempo’ “, cuenta. “Me gustaría casarme, pero ha pasado tanto tiempo que nos estamos acomodando a la idea de un compromiso más allá de un papel. Estamos muy, muy ligados y muy comprometidos el uno con el otro al vivir diario”.

Lea esta historia completa en la nueva edición de PEOPLE EN ESPAÑOL

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