Cortesía: Warner Music Latina
Andrés Martínez Tutek/NYC
September 21, 2009 AT 06:00 PM EDT

Sergio Vallín lleva más de una década poniéndole su sabor a las canciones de Maná con la complicidad de su guitarra. Sus acordes han puesto a bailar, a reír y a llorar a los seguidores de la agrupación mexicana, pero ahora quiso rodearse de mujeres y presenta un disco en donde “reinas de la música” como Paulina Rubio, Ely Guerra, Rosana y Natalia Jiménez conspiraron junto a sus cuerdas con su talento.

Enamorado absoluto de las mujeres, el mexicano habló con People EnEspanol.com y confiesa que aunque ellas son musas de inspiración a veces pueden volver loco a cualquiera. Ni se imaginan lo que nos contó de la Chica Dorada.

En este proyecto cuentas con las grandes de la música…
Sí, la verdad es que me siento muy afortunado. Bendito entre las mujeres es un disco interpretado por 11 reinas. Todas las canciones las escribí yo, con excepción de una que es de Sting y la verdad solo tengo admiración hacia semejantes intérpretes.

¿Con tanta mujer, de verdad te sientes bendecido?
Híjole, así es, el título me pega bien porque así lo siento, a nivel personal y a nivel proyecto, bendecido por la luz de las mujeres. Hay unas intérpretes maravillosas que están dándole luz a mi trabajo, pero también siento esa luz en mí día, día con mi esposa, mi madre, mi hermana que también canta uno de los temas y mi hija que tiene 13 años.

¿Las canciones fueron escritas pensando en cada una de las intérpretes?
Algunas canciones como las de Ely Guerra y Ana Torroja las escribí imaginándomelas a ellas, pero también otras salieron del lado espontáneo, dejé que salieran del corazón y que el universo conspirara para que se adaptara a la voz de la que se sintiera más cómoda.

¿Y las historias de donde salen?
Algunas de las historias están basadas en cosas que me han pasado, otras las he visto, otras me las he imaginado, pero todas son historias hechas con esa mujer que ama, que ríe, que llora, que es traicionada, que sueña y todo eso y junto al color de las voces de estas reinas se logra un resultado maravilloso.

¿No te hubiera gustado tener a otras reinas como Shakira?
Mira, hay muchas mujeres maravillosas y compositoras grandiosas que me hubiera gustado tener, pero estoy seguro que las 11 reinas que están son las que tenían que estar. No falta ni sobra ninguna. Estoy contento y creo que de lo que no fue es mejor no hablar porque simplemente no es.

¿Cómo fue trabajar con Paulina Rubio?
Paulina Rubio es una tipaza, la respeto mucho y la admiro mucho. Ella fue una de las más difíciles, pero no por su actitud sino por su tiempo, pues además de que está con disco nuevo anda en chin… A ella le encantó la canción y se mostró con dedicación. La grabó un par de veces porque la primera vez no le gustó mucho y eso habla bien de ella, porque supe que es perfeccionista con lo que hace. Pero que sea pesada, para nada. Conmigo se portó muy bien.

¿Te gustaría convertirte en solista?
No, no, no. Zapatero a sus zapatos. Yo no soy cantante, yo hago coros y he cantado canciones con Maná pero de eso a ser vocalista, es otra cosa. Al César lo que es del César. Lo mío es la guitarra. Para mí, mi cantante es Fher y entonces meterme a cantar pues no y todavía hay muchos buenos planes con la banda. Seguimos juntos y vamos a hacer más cosas. En todo este proyecto ellos me apoyaron muchísimo y hay Maná para rato.

Imagínate qué los extraterrestres llegan a la Tierra y eres el último sobreviviente ¿Qué les dirías de las mujeres?
Qué buena pregunta. Creo que nunca me habían hecho una pregunta tan interesante y creo que simplemente les diría que se quedaran y que me ayudaran a encontrar al menos a una mujer para que entendieran como son, pues no podrían irse sin conocerlas. Las palabras no me alcanzarían para describirlas, pues ellas son mágicas. El solo hecho de tener un ser dentro de ellas cuando son mamás, la manera en la que aman, todo lo que hacen es único. Ojalá que eso no suceda nunca y que haya mujeres por montón.

Pero tampoco son ángeles. ¿Qué cosas tienen que te vuelven loco?
Lo que pasa es que cada mujer es una historia así como cada cabeza es un mundo, pero honestamente hay veces que me vuelven loco cuando son caprichudas y creo que sería otra la historia si no fueran tan aprensivas y rencorosas. A ellas no se les olvida nada, pero eso no lo he vivido yo nunca, lo leí en un libro, lo vi en la tele (se ríe).

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