Mezcalent
Miriam Giglio / Cd. de México
December 17, 2008 AT 06:00 PM EST

Una novia que huye semidesnuda de su banquete de bodas, una esposa que abandona al infiel y se venga de la manera más dolorosa posible, una feminista declarada para quien los hombres son monstruos, con la excepción de su bebé y su tío gay. Con estos elementos se construye Las tontas no van al cielo, una historia que definitivamente se aleja del esquema de novela rosa.

LUCHA DE SEXOS
Jacqueline Bracamontes da vida a Cándida, alías Candy, una heroína muy peculiar, capaz de aventarle su vestido de novia al marido tras encontrarlo en brazos de su hermana, de fingir su muerte para castigar tanto al infiel como a la familia que no la apoyó y de renacer en Guadalajara al amparo de su tío Meño (Manuel Flaco Ibáñez).

Ahí Candy crece como profesional, como madre soltera y como una mujer que no necesita de hombres que le arreglen la vida. Ella es tolerante y su corazón está abierto para homosexuales, niños, mujeres maltratadas y hasta para una amiga que cree haberse enamorado de su jefa.

Con quienes Candy no tendrá compasión es con los adúlteros, los abusivos y los cirujanos plásticos, puesto que uno de ellos le quitó a una hermana. Entre estos últimos se cuenta el Dr. Santiago López (Jaime Camil) quien, quiéralo o no, será el nuevo amor de Candy. La relación de Santiago y Candy será muy divertida, una lucha de sexos en la cual una defiende el derecho de la mujer a quererse como es y el médico defiende el derecho de la mujer a cambiar lo que no le gusta de su apariencia.

Sin embargo, Santiago no es un típico machista. Consintió en ocuparse de su hija para que su mujer siguiese con su carrera. Tras el abandono de la esposa (Karla Álvarez), no sólo Santiago sigue encargado de Rocío (Mariana Lodoza) sino que le agrega otra hija, su sobrina huérfana (Violeta Ysfel). Hijo de Isabel (Silvia Mariscal), una mujer muy comprensiva, Santiago es también muy abierto de mente, pero el feminismo extremo de Candy hace aflorar en él su dignidad de macho.

El romance de Santiago y Candy tendrá como enemigos, aparte de sus diferencias profesionales y de género, a algunos pesos pesados. Ahí está Marissa (Sabine Moussier), novia de Santiago, que convertirá su relación romántica en una lucha vital y la apoya Rocío, la hija menor de Santiago que no le parece que su padre ande con tantas mujeres. Pero el peor enemigo será Patricio (Valentino Lanus), que a pesar de haberse casado nuevamente quiere recobrar a Candy quien al no estar realmente difunta sigue siendo su esposa.

HUMOR, FEMINISMO Y DENUNCIAS SOCIALES
Enrique Torres demostró su habilidad para armonizar humor y tragedia en Al diablo con los guapos. Ahora recurre nuevamente a ese combo explosivo al que le agrega un ángulo contemporáneo muy feminista. Las tontas no van al cielo también abarca varios mensajes sociales que recuerdan a las telenovelas didácticas de los 70’s.

Candy crea un instituto para enseñarle a mujeres maltratadas a valorizarse. La muerte de su hermana por culpa de un doctor irresponsable lleva a varios comentarios sobre cirugías plásticas innecesarias y la falta de ética en la profesión médica.

Pero no vayan a creer que Las tontas no van al cielo es sólo denuncia y sermones didácticos. El amor, el humor y hasta el suspenso juegan parte importante de una historia original, moderna e imperdible.

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