Saulo García
Andrés Martínez Tutek/NYC
July 01, 2010 AT 05:00 PM EDT

Saulo García no es un galán como William Levy ni tampoco tiene el cuerpo de Mario López. Pero, como un ladrón de carcajadas, tiene loco a más de uno que con sólo verlo ya no para de reírse.

Flaco como un zancudo –como él mismo se define, aclaramos– y con esa mirada de “yo no mato ni a una mosca”, el comediante colombiano anda por estos días dándole la vuelta a varios teatros de Estados Unidos como el Repertorio Español en Nueva York, donde actualmente presenta su obra Esclavos unidos.

Haciendo una sátira de la vida de los inmigrantes en el país del Tio Sam, el actor que se dio a conocer en el programa Los metiches de Univisión, se ha dado a la tarea de repartir humor por doquier para que su público se ría de la vida cotidiana.

“Es una comedia que la quise hacer como la continuación del Imsomnio americano (su primera obra de inmigrantes) no porque sea lo mismo sino para mostrar que es mejor estar jodido aquí que jodido en el país de uno y es un reconocimiento al país que nos ha acogido”.

Y es que aunque Saulo sabe que hoy es reconocido como uno de los mejores comediantes colombianos en las tablas latinas de Estados Unidos, lo cómico para él es un asunto que viene desde que era apenas un niño y estudiaba en el colegio del pueblo donde nació.

“Yo me di cuenta que tenía este talento como en segundo de bachilleraro porque siempre he sido tímido, pero en esa época yo le hacía cualquier pregunta en serio a la profesora y la gente se reía. Entendí que el solo hecho de verme para los demás ya era chistoso y supe que Dios me estaba dando la posiblidad de hacer cosas cómicas, y así me volví el payaso del curso”.

El protagonista de Esclavos unidos no tiene ni la menor idea de cuánta gente ha hecho reír con sus obras, pero sabe que sobrepasa las 100 mil personas que lo han visto en New York, Miami, Washington, Costa Rica, Jacksonville y Colombia y, como si su misión en la vida fuera divertir a los demás, tiene su propio concepto bastante particular del humor.

“El humor es como la vaselina, duele menos cuando se asumen las cosas con humor. Nuestros pueblos están acostumbrados a mirar su tragedia no con la crudeza de un espejo real sino con la lupa del humor y eso nos purga, nos identifica y nos sana”, comenta el colombiano. “Es la montaña rusa de sensaciones por donde uno pasea a la gente y se tiene que partir de una historia verdadera para que la gente se identifique porque las personas se pueden reír mucho pero si no se identifican no les llega al corazón”.

Pero el sueño de Saulo es todavía más alto. “Quisiera tener mi propio programa a hacer algo en cine en inglés pero me faltan unas clasecitas más del verbo To Be. Me gustaría poder hacer algo relacionado con inmigrantes y que fuera algo con humor pero si es dramático también me le mido”.

Y al momento de despedirse, con esa seriedad cómica que maneja, el comediante recordó que cuando comenzó su carrera en Estados Unidos tuvo que presentarse en cafeterías de cuatro mesas y malos pagos donde aprendió una cosa muy importante: “El sueño americano alcanza hasta donde le alcance a uno la imaginación y la perseverancia”.

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