Cortesía Liam Music & Bi Productions
Lena Hansen
May 02, 2011 AT 04:00 PM EDT

Joaquín Sabina es sinónimo de juerga, de desvelo, de mal de amores, de poesía. ¿Quién no se ha tomado alguna vez una copa de vino escuchando sus canciones? Ahora sus fanáticos en Estados Unidos podrán deleitarse con su música en vivo cuando el cantante andaluz se presente por primera vez en suelo estadounidense este mes de mayo. “Me parece estimulante enfrentarme a pisar escenarios en Estados Unidos”, confiesa el mítico artista, quien nos adelanta sobre su gira “El penúltimo tren”: “este será un concierto de antología”.

Eso sí, escoger solo unos 20 éxitos que cantar para alguien que ha compuesto más de 400 canciones es según Sabina “un trabajo desgarrador”. De seguro no faltarán himnos como “Y sin embargo” o “Noches de boda” en los conciertos que ofrecerá el 25 de mayo en el Hammerstein Ball Room de Nueva York, el 27 de mayo en el American Airlines Arena de Miami y el 29 de mayo en el Teatro Nokia de Los Ángeles.

“No le he cantando al amor. ¡Dios me libre!”, ríe el artista. “Le he cantado al desamor”. Hoy su inquieto corazón parece estar en paz junto a su novia, la peruana Jimena Coronado. “Estoy en un momento muy tranquilo”, reflexiona Sabina, quien vive en Madrid en un pintoresco apartamento decorado con máscaras venecianas, capotes de toreros y caricaturas suyas. “Mi vida antes era muy agitada y noctámbula. Ahora es más doméstica”.

Sin embargo sus canciones destilan cierta peligrosidad y su vasto repertorio incluye baladas de cantina como “19 Días y 500 Noches” o “Princesa” que han conquistado a múltiples generaciones. “Me quedo estupefacto cuando veo a las chicas de 20 años en primera fila cantando mis canciones”, dice. “¿Cómo se las saben? Son muy jóvenes para conocer mi música. Es un halago”.

Y es que, más allá de a veces invitarnos a un tequila, su prosa posee una cualidad quijotesca que eleva la cotidianidad a un plano más trascendental con sus oníricos paisajes y agudas metáforas. “Vivo con la actitud del pescador, con la caña tirada a ver si pican los peces”, afirma Sabina, quien lanzará un libro y un disco inédito,”pero los peces como las musas son caprichosos. Vienen cuando quieren”.

Por suerte aún siguen quedándole versos en el tintero. “La inspiración raramente me pilla en mi escritorio. Me pilla en aviones, en trenes, en cuartos de hotel, en cafés”, dice el trovador. “Me gusta callejear, mirar a la gente, mirar hacia adentro y de ahí salen las canciones”.

Es lírico sin ser rebuscado. Es romántico sin dejar de ser cínico. Es todo un manojo de maravillosas contradicciones que solo alguien como él puede conciliar. ¿Pero quién es realmente el hombre del bombín negro? “Me pongo el bombín para no hablar de mi mismo”, ríe el cantante, guardando celosamente ese aire de misterio que lo hace aún más emblemático. A sus 62 años ¿qué es sagrado para Joaquín Sabina? “Sagrada es la vida, los amigos, la música”.

You May Like

EDIT POST