Bi Productions
Lena Hansen
October 18, 2011 AT 08:21 PM EDT

Tras ser ovacionado en el Hammerstein Ballroom de Nueva York, donde se presentó el pasado 16 de octubre, Joaquín Sabina calienta motores para sus otras dos presentaciones en suelo estadounidense. “Estamos muy calientes y con mucha adrenalina”, asegura el cantautor español, quien cuenta los días para sus conciertos el jueves 20 de octubre en el Nokia Thatre de Los Angeles, CA, y el domingo 23 de octubre en el American Airlines Arena de Miami, FL.

Ni la diverticulitis aguda que padeció hace unos meses, haciéndolo posponer su primera gira estadounidense, logró detenerlo de realizar este sueño. “Me curé, estoy perfectamente”, asegura el músico de 62 años, quien tras guardar reposo y llevar una dieta balanceada desde mayo dice haber rebasado esta crisis de salud. “Antes no estaba en casa ni por receta médica”, bromea el intérprete de himnos de cantina como “Noches de boda”, quien dice hoy llevar una vida más serena.“Soy una monja menopáusica. Estoy mas tranquilo que en anteriores etapas. No hacemos las locuras que hacíamos antes en las giras. Ya no tenemos cuerpo para eso”.

Lo que sí sigue teniendo es carisma escénico y voz, a juzgar por la cálida acogida que le dio el exigente público neoyorquino. “Haremos un recorrido de todas las etapas”, añade el artista sobre el repertorio que cantará en sus próximos conciertos donde no han de faltar éxitos como “Y sin embargo” o “Princesa”. “Tenemos muchas ganas de encontrar cómplices desconocidos”, añade sobre su anhelada comunión con sus fanáticos en Estados Unidos. “Tocamos con el corazón y no con la calculadora”.

Otro proyecto que nace del corazón es un nuevo álbum de duetos, el cual está grabando con su amigo y compatriota Joan Manuel Serrat, titulado tentativamente La orquesta del Titanic. A diferencia de su primer álbum de duetos Dos pájaros de un tiro en el 2007, donde cantaban éxitos de ambos, este es un álbum de 13 temas inéditos compuestos entre los dos. “Son muy divertidas”, dice sobre los nuevos temas. “Tienen algo del alma de Serrat y unas gotas de mi manera de hacer las cosas. Es una persona nueva que nace de los dos. Es un Frankenstein”.

Uno que los músicos han traído a la vida en medio de amenas tertulias, entre cenas y copas, durante una visita de Serrat a la casa de Sabina en la Bahía de Cádiz, y una de Sabina a la de Serrat en Menorca. “El discípulo era yo. No sé porqué me adoptó como cantante y luego como amigo”, admite Sabina refiriéndose al intérprete de “Mediterráneo”, cuyas canciones él solía cantar antes de engendrar su propia leyenda, cuando aún era un desconocido que tocaba en el metro de Londres. ¿Y porqué ese título? “La orquesta del Titanic es la que sigue tocando mientras todo se hunde”, concluye Sabina. “La música es la única medicina que conozco para no tirarte por el balcón cuando lees las noticias. La música sigue, es una cura importante para los males del mundo”.

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