LATIN WORLD ENTERTAINMENT
Vicglamar Torres/NYC
September 29, 2010 AT 06:00 PM EDT

Qué macho latinoamericano no ha querido ser alguna vez en la vida como Pedro Infante, la encarnación del hombre fuerte, varonil, buenmozo y galán por quien todas las mujeres caían rendidas. A pesar de que el actor perdiera la vida con tan sólo 39 años, en 1957, su imagen se ha mantenido viva en el recuerdo del público. Al punto que entre las celebraciones por el bicentenario de la independencia mexicana se lanzaron las colecciones: Pedro Infante. El hombre que recoge varios de los títulos que inmortalizaron a este ídolo mexicano como: Los tres Huastecos, El seminarista,Las islas Marías y el documental Así era Pedro Infante, que describe la vida del legendario ícono de la era dorada del cine mexicano y, la segunda colección se llama El héroe de guerra, compuesta por Cuando lloran los valientes, La mujer que yo perdí, Las mujeres de mi general y Mexicanos al grito de guerra.

“Me siento muy feliz con el lanzamiento de esta colección. El público tendrá la oportunidad de ver un material que se ha remasterizado, tiene imágenes inéditas. Hay inclusive una parte que se llama “Canta con Pedro”, que trae hasta subtítulos para que la gente cante con él, para que disfrute esas canciones eternas”, comentó en entrevista telefónica con PeopleEnEspanol.com, Ismael Rodríguez Jr., cineasta mexicano, hijo del laureado director Ismael Rodríguez, quien dirigió a Pedro Infante en varias películas. “Se trata del legado de Pedro Infante, sin duda un gran artista. Un hombre cuya obra abrió fronteras, dio a conocer nuestra nación y nuestras costumbres en geografías que antes de él lucían remotas para el cine mexicano”, dijo el reconocido cineasta de 56 años, quien asegura que llevar el mismo nombre de su padre implica una gran responsabilidad porque al haber elegido la misma profesión “la gente me exigía mucho. Me pisaban muy duro la cola”, comenta entre risas y asegura que la manera que consiguió para defender su propia propuesta cinematográfica, que abarca un dilatado número de producciones fue: “siendo muy honesto con mi trabajo. El cine al que básicamente me he dedicado es el de denuncia social y he tratado de ser muy sincero con mi trabajo y además jamás traté de imitar a mi padre. Sería absurdo hacerlo, porque además un Ismael Rodríguez, un Luis Buñuel no nacen todos los días”.

Sin embargo, fue su padre quien lo animó a seguir sus pasos y a buscar su propia voz como creador. “Mi papá dirigió su primera película a los 22 años. Yo dirigí la mía a los 30. Cuando por fin, me aventé a dirigir me dijo: ‘no te preocupes tanto que vas a hacer las cosas diferentes’ y eso como que me dio ánimos, como que entendí que el cine es una forma de expresión artística. Por eso le dicen el séptimo arte, así que es muy personal”.

Aunque haber crecido junto a su padre le trae muchos recuerdos gratos que están vinculados a la historia del cine mexicano y a Pedro Infante. “Yo era muy pequeño cuando él murió. Fue una tragedia nacional. No entendía muy bien lo que pasaba. Para mí era uno de los grandes amigos de mi papá”, comenta el cineasta. “Era un hombre fuerte, tosco. Yo recuerdo que cuando llegaba a casa y me saludaba, yo no sabía si me estaba dando una palmada o me estaba golpeando – recuerda entre risas Rodríguez– porque él era así como los personajes que interpretaba en pantalla”.

“Siempre he referido la historia de que el tema ‘Amorcito, corazón’ se escribió en mi casa. Se sentaron al piano y empezaron a lanzar frases, acordes, hasta que fueron dando con la melodía y la sacaron”.

Para este hombre que nació y ha vivido para y por el cine mexicano, “los gobiernos latinoamericanos se han encargado de asfixiar la industria del cine en nuestro países”, reflexiona. “En el caso de México, Luis Echeverría expropió y descompuso la estructura que había alcanzado el cine mexicano. Sin embargo, creo que en los últimos años el cine suramericano ha tenido un florecimiento. Se ha impuesto y se ha dado a conocer un poco más a nivel internacional y creo que es porque el cine latino saca los valores humanos, revela emociones y eso toca a la gente. Lo único que le pido al público es que rechace la piratería porque eso está acabando tanto con lo poco de comercial que le queda tanto a la industria del cine como a la de la música”.

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