Mezcalent
Judith Torrea / NYC
October 06, 2008 AT 03:00 PM EDT

Vicente Fernández y Paquita la del Barrio se encontraron con un coro de más de 25 mil personas en el Madison Square Garden de Nueva York, recinto que se convirtió en el protagonista de un concierto maratónico de casi 4 horas.

El sábado en la noche ninguna de las dos estrellas mexicanas pudieron interpretar sus boleros y rancheras en solitario, ya que, en cada melodía los acompañó un público que cantó, vibró y no se resistía a permanecer sentado en sus asientos.

A Paquila la del Barrio –con sus letras que ofrecen inspiración a las mujeres que sufren del machismo, el reto de criar unos hijos solas o la violencia doméstica– la acompañaron la voz de las mujeres, la mayoría con sus esposos y otros familiares.

La llamada Guerrillera del Bolero demostró a sus 61 años que su voz está mejor que nunca. Y lo hizo en los escasos 45 minutos de su interpretación con la que abrió el concierto, despidiéndose con un público en pie, pidiéndole más, mientras aparecía Vicente Fernández, su “pareja” en esta gira de conciertos, a quien el público de Madison Square Garden lo recibió con una ovación.

En el escenario, Fernández, de 68 años, parecía haber encontrado su libertad, la que ahora la fama le arrebata: tuvo sus tragos de coñac en vasos de tequila como si quisiera estar en el mismo ambiente que el público. También, el gran Chente tuvo su agua, sus cigarros, su mesa, su silla en la que se sentó brevemente y dos ayudantes vestidos de negro que estaban pendientes de todos los detalles.

El escenario se había convertido en su hogar y al saludar al público situado en los laterales, casi se lo llevan en una ocasión. Tomó flores, estrechó las manos con su público cargado de emoción, recogió banderas, una colombiana y otra mexicana.

Y con una bandera de México en las manos, anunció: “Una canción para usted que nació en México y que por razones de la vida tiene que vivir en este pin… país”.

Y cantó “México lindo y querido”, envuelto en la inmensa bandera que el público le había entregado, con una pantalla gigante donde también estaba presente su tierra, la tierra de muchos, que en ese concierto convirtieron en realidad un sueño.

La inyección de los sueños continuó a la salida del concierto, donde los seguidores esperaron sin éxito a las estrellas, logrando tomarse fotos con los más incansables de la noche: los 11 miembros del Mariachi Azteca, el mariachi con el que comenzó Fernández a cantar, y que no descansó ni un segundo en esa noche donde también acompañaron a Paquita la del Barrio y al público que encontró en ellos una inspiración.

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