Gio Alma / Gioalma.com
Lena Hansen
January 07, 2009 AT 12:00 PM EST

Raúl de Molina ha tenido que pasar varias pruebas de fuego en su lucha contra el sobrepeso, una que va ganando, ya que ha rebajado más de 70 libras desde que comenzó su dieta en julio del 2007. Una de éstas fue no entregarse a las tentaciones de la cena de Acción de Gracias el pasado noviembre cuando viajó a Los Ángeles a casa de unos amigos que son chefs gourmet y le prepararon un tradicional festín con puré de papa, champán, pastel de calabaza y cinco tipos de relleno para el pavo, que eso sí, era orgánico.

“Thanksgiving fue mortal”, admite su esposa Mily de Molina, de 48 años. “Nuestros amigos habían estado cocinando como por tres días. Pasamos por la cocina y estaban derritiendo mantequilla”. Aunque el presentador cubano de 49 años, autor del libro La dieta del gordo (Grijalbo), admite que en esta ocasión quizás probó algún bocado de más, de inmediato volvió a regirse por los estrictos mandatos de The South Beach Diet.

Aunque sigue amando la comida, De Molina admite que ha aprendido a ordenar platillos más saludables en los restaurantes, a huirle a los postres (su mayor debilidad) y a quemar hasta 600 calorías en la trotadora en una sola sesión de ejercicios. “Lo pude lograr”, dice orgulloso, “y cualquier persona lo puede hacer”. Ahora no sólo se siente mejor de salud –tiene más energía y le ha bajado la presión arterial– también disfruta más lo que ve ante el espejo. “A veces se pone un poquito vanidoso y ahora protesta cuando le dicen gordo”, bromea Lili Estefan, su cómplice ante las cámaras de El gordo y la flaca (Univisión). “Yo le digo jugando: Oye Rauli, tú antes cuando estabas más gordito eras más simpático. Te estás poniendo pesado”. Todo lo contrario, ahora Raúl de Molina está más ligero que nunca.

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