Bryce Jenkinson
Alexander Mabry
September 03, 2015 AT 02:01 PM EDT

El pueblo de Hood River, en Oregón, se unió para ayudar a cumplir los sueños de Lila May Schow, de 5 añitos, quien padece un cáncer terminal.

Unos meses antes de que a la pequeña se le diagnosticase un cáncer infantil poco común, en fase cuatro, Lila y su familia se habían mudado a esta pequeña localidad en septiembre de 2012.

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“Cuando el doctor nos dio la noticia fue devastador”, recordó la madre de la niñita, Heidi Hall, a People. “Tú piensas: ‘Esto nunca me va a pasar a mí. Le pasa a otra gente pero nunca me pasará a mí’. Fue una completa y total devastación. Mi corazón estaba destrozado”.

Al correr la noticia de la enfermedad de la niña, la localidad al completo buscó maneras de ayudar.

“Cuando le dieron el diagnóstico, esta ciudad se volcó al instante”, comentó Jenny Brown Lorenzen, un amigo cercano a la familia. “La gente de Hood River lo ha hecho todo. Hemos celebrado recaudaciones de fondos un par de veces al año, que han recogido más de $10,000 cada vez”.

El dinero donado fue usado para ayudar a la familia de Lila a pagar los tratamientos de la pequeña, incluidas nueve cirugías en tres estados diferentes.

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“Ella ha luchado tan duro durante estos tres años porque sabe que puede conseguirlo”, dijo en su momento Hall. “No se ha rendido. Dice todo el tiempo: ‘Le he pateado al cáncer en el trasero'”.

Pero todo se vino abajo cuando el pasado julio los doctores de Lila compartieron con sus padres que su hija estaba muy débil para continuar con los tratamientos, debido a la intensa quimioterapia.

“La quimioterapia ha matado su médula osea”, explicó Hall a People. “Ya no puede regenerar las células. Dicen que el pronóstico es terminal”.

Sin el tratamiento, los doctores contaron a Hall que su hija no viviría lo suficiente como para celebrar el Día de Acción de Gracias. A pesar de la triste noticia, la mamá de Lila encontró las fuerzas necesarias para desempeñar su nueva misión: llenar los meses restantes de vida de su hija con el mayor número de momentos de felicidad únicos que pudiera.

“Mientras ella tenga energías para hacerlo, lo vamos a hacer”, contó Hall.

Lo primero fue organizar el cumpleaños de Lila, para lo que pidió a sus amigos que la ayudasen a planear la mayor fiesta imaginable.

“Mi pequeña princesa va a cumplir 5 años el 31 de julio y este es muy probable que sea su último cumpleaños”, escribió Hall en Facebook. “Queremos que sea una gran fiesta, siendo que nunca tendrá una fiesta de gala estudiantil o una boda, quiero que sienta que es la fiesta de todas las fiestas”, añadió.

Lila May Schow bailó con su padre Ryan Schow.
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El texto de Hall fue compartida cientos de veces y las ofertas de ayuda se multiplicaron.

“Carpinteros aparecieron ofrenciéndose para hacer cosas”, explica Lorenzen, quien colaboró para organizar la fiesta. “Gente de todo Oregón, Washington y California empezaron a donar cosas para que Lila May tuviese el cumpleaños que siempre había querido”.

“Nunca había visto nada como esto”, explicó Hall. “Simplemente lo puse en Facebook una mañana mientras tomaba el café y lo siguiente que sé es que se ha extendido por todo el país”.

El 31 de julio, Lila May y tres de sus mejores amigas se montaron en un carruaje para ir a un antiguo banco transformado en un gran castillo con un puente levadizo.

Lila May Schow llegó montada en un carruaje con amigas a su gran fiesta.
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“Parecía un sueño”, recordó Hall. “Era mágico verla. Su parte favorita fue el viaje en carruaje porque pudo tener a todas sus amigas con ella y por supuesto tenía la música de Luke Bryan sonando. Cuando llegamos al castillo sus ojos se hicieron enormes”.

El maestro de ceremonias de la noche pidió a los presentes que dejasen fuera todos los pensamientos negativos, aunque era difícil olvidar que este iba a ser muy probablemente el último cumpleaños de Lila, admitió Lorenzen.

“Lila estaba tan alegre y se comportó como una niña normal de 5 años, por lo que pensar que no iba a tener otro cumpleaños era muy difícil”, dijo Lorenzen.

Lila May Schow, de la mano de su padrastro Blake Hall en su quinto cumpleaños
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La familia de Lila se mostró muy agradecida por la gran fiesta y por el esfuerzo y la dedicación de tanta gente.

La semana que viene, Lila comenzará el Kindergarten. “Poder disfrutar de un par de semanas va a ser muy importante para Heidi”, explicó Lorenzen. “Ella se muestra muy apenada al pensar en todas las cosas que su hija no va a conocer”.

Lila May Schow abraza a su padre Ryan Schow.
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A pesar de que la enfermedad no permita a Lila estar presente al año que viene en su fiesta, Lorenzen explicó que se llevará acabo igualmente como un “memorial por Lila”.

Cientos de personas asistieron a la fiesta de Lila May Schow.
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