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Miriam Giglio / Cd. de México
April 28, 2008 AT 04:00 PM EDT

A veces dan lástima, algunos impresionan con su inteligencia y muchos nos hacen reír. Son muchas las razones, pero en un hecho que algunas veces seguimos las telenovelas gracias a sus villanos, los cuales nos divierten, nos interesan y hasta nos conmueven.

VILLANOS MEMORABLES
La telenovela brasileña Xica, es la mejor que he visto en mi vida. Lo más memorable de esa novela fue la guerra constante sostenida entre la esclava convertida en señora y su ex ama Violante Cabral. Esa batalla, que afectaba la vida de todos los que rodeaban a estas extraordinarias mujeres, las convertía en semidiosas capaces de dispensar el bien con una mano y de matar y herir con la otra. Si tuviese que escoger entre ambas, me quedaría con Violante. Nunca he visto un personaje hacer tanto daño y sufrir tanto. La grandeza de Violante residía en la intensidad con la cual vivía y en su dualidad moral. ¿Quién no se enamora de un personaje así?

William Shakespeare, el escritor más famoso de la historia, es recordado principalmente por sus villanos o semivillanos como Lady Macbeth, Ricardo Tercero, El Rey Lear y Otelo. Quizás fue la humanidad que supo imprimirle a estos seres negativos o la capacidad que tenían para sufrir lo que los hace inmortales. ¿O será que representan el lado oscuro del ser humano que todo lectoro espectador conoce, posee y teme? En menor escala, es lo que ocurre con los villanos de telenovela, nos gustan porque nos identificamos con ellos, porque viven nuestras peores fantasías y porque tienen debilidades tal como nosotros.

Por supuesto, que no me refiero a los villanos chatos y acartonados que se ríen solos y no quieren ni a sus mamás ni a sus mascotas. Habló de personajes como Catalina Creel cuya larga carrera de envenenadora y asesina de policías fue provocada por el más noble de los sentimientos, el amor maternal. En Cuna de lobos, Diana Bracho fue victima de Catalina Creel, pero pronto aprendió de su verdugo. La vimos como la temible tía Evangelina en Cadenas de amargura y la lésbica villana en Infierno en el paraíso, pero una de sus villanas más patéticas fue Berta en Heridas de amor.

La tía Berta sufría de temores universales: le temía a la vejez, a la soledad y a perder su independencia. Además, como todos los grandes malos escudaba sus crímenes tras la excusa del amor. Al final, enfrentaba a sus víctimas diciéndoles cuanto las amaba. Sólo una actriz del calibre de Diana Bracho podía hacer creíble y emotiva tan cínica declaración.

Conmovedora también resulta la cieguita Lisabeta de Pasión quien creció en las tinieblas, sin cariño y sin vida. Es casi natural que descargue su odio contra la heroína Camila que “sin querer queriendo” le arrebató el afecto de su padre, su fortuna y el amor del único hombre que ha amade. Se dice que el personaje de Daniela Castro opaca a Susana González, la protagonista, y que el público goza con Lisabeta y quiere verla llegar a un final feliz.

EL LADO CÓMICO DE LA MALDAD
Por último, no hay que olvidar a la nueva racha de villanos chistosos que han nacido gracias a la telenovela cómica. Personajes que por torpes despiertan más la risa que el desprecio. El Querendón esta rodeado por ellos. Algunos como Nydia Cachón y su Licenciado Perafán se hacen tan simpáticos que hay que redimirlos de alguna manera. En Al diablo con los guapos también existen villanos divertidos, pero menos redimibles. Quizás la vanidosa Valeria con la cual Altair Jarabo ha podido demostrar su vena cómica, tenga alguna oportunidad, pero irredimible es su padre Constancio cuyo cinismo y maldad llegan al punto de no querer reconocer a Mili como su hija. Nada más repugnante, pero César Evora en el pasado se la ha arreglado para dotar a sus personajes de una dimensión cómica. Con Constancio también lo logra y eso lo hace simpático.

La villana cómica por excelencia fue Alicia Ferreira de La fea más bella. La oxigenada sabía hacerse odiar con su estrepitoso arribismo y sus trampas infantiles en contra de Lety, pero como todo le salía mal, el odio no duraba. Incluso daba lástima verla como el objeto sexual de varios hombres y descender lentamente hasta la miseria mas absoluta. Para todos fue un alivio ver al personaje de Paty Navidad redimirse y terminar convertida en esposa y madre. Al final, esa es la característica de todo buen villano, que el público sueñe conque recibirá su perdón y se volverá bueno.

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