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People Staff
January 10, 2006 AT 03:00 PM EST

Luego de disfrutar de románticos paseos por Venecia, Miami y España junto a su novio Nicolás Colate Vallejo-Nájera, a Paulina Rubio le tocó hacer una escala en un tribunal de Ciudad de México. La cantante fue citada a declarar en calidad de testigo en una demanda por daño moral que enfrentan dos supuestos intermediarios suyos de un concierto que ofrecería para la empresa TAMSA y que a última hora fue cancelado.

De acuerdo a los antecedentes, el 10 de diciembre de 2004, Rubio fue contratada por TAMSA para dar un recital en Veracruz, pero sólo un día antes la presentación fue cancelada, por lo que los empresarios interpusieron una demanda por daño moral contra Isaac Mirabet Esparza y Josefina Romero Porras, las personas que habrían negociado su actuación.

“Estamos tranquilos, demostrando las verdades y los hechos”, señaló Pau luego de comparecer en el juzgado, a donde llegó acompañada por su hermano Enrique Rubio y su novio español. “La que nada debe, nada teme”, agregó. Al juzgado también llegaron Susana Cásares y Juan Alfredo Escalante, quienes según Mirabet Esparza y Romero Porras serían los supuestos representantes de la artista con quienes ellos negociaron el concierto. Sin embargo, de acuerdo a declaraciones realizadas por el abogado de los demandados, la cantante negó conocer a Cásares y Escalante.

De acuerdo a Santillán Montoya, la presencia de la Chica Dorada fue requerida para “comprobar ante este juzgado que nuestros clientes en todo momento cumplieron con lo estrictamente pactado. Que quienes incumplieron fue Susana Cásares, Paulina Rubio o Juan Alfredo Escalante, eso ya lo determinará el juez en conocimiento”, explicó.

Luego de permanecer alrededor de tres horas en el tribunal, Pau se retiró declarando que se siente tranquila y libre de culpas.

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