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Lena Hansen
December 17, 2007 AT 05:00 PM EST

La colombiana Paola Turbay no le pedirá a Santa Claus un Ferrari rojo del año o un collar de diamantes. Se conforma con “poder terminar la [primera] temporada de Cane y que haya mucha caña y azúcar en el 2008″. Como muchos en la industria, la protagonista de Cane (CBS) sigue a la espera de que se resuelva la huelga de los guionistas que tiene a su serie (sobre una familia latina dueña de un imperio azucarero) y a muchas otras, congeladas.

El paro laboral que los miembros de la unión The Writers Guild of America comenzaron a principios de noviembre tiene como objetivo que se les pague más a los libretistas por las películas y las series que salgan en DVD y que se distribuyan por internet. Por lo pronto, Turbay comenta que la semana pasada terminaron de grabar los episodios de dicha serie para los cuales tenían libretos. “Dicen que apenas se levante la huelga seguimos filmando”, asegura la actriz sobre el futuro del show, que según cuenta, ha tenido buenos ratings.

Por lo pronto, la ex Miss Colombia, de 36 años, tuvo un papel pequeño en Love in the Time of Cholera, ya en los cines, y está realizando audiciones para otras películas, entre ellas una producción independiente que explora las relaciones humanas al estilo “Little Miss Sunshine” y un drama histórico sobre Cuba.

El mudarse tan cerca de Hollywood,CA, sin duda le ha dado más contactos en la Meca del Cine. Turbay, quien vive en Los Ángeles junto a su esposo, el empresario colombiano Alejandro Estrada, de 39, y sus dos hijos, Alejandro, de 7, y Sofía, de 11, piensa pasar la Navidad y el Año Nuevo en Canadá, donde se irán a esquiar. Este año no viajará a Colombia a reunirse con el resto de su familia. “Nos vamos a quedar solitos los cuatro”, dice nostálgica, al momento que confiesa que extrañará el festín de pernil de cerdo, arroz con coco, buñuelos, natilla y canelazo, “un agua de canela con aguardiente”, típico de su país.

Sin embargo, le ha dado calor hogareño a su nueva casa en Los Ángeles, en la que vive desde junio. La ha decorado con un pesebre y un arbolito navideño lleno de “los adornos que hacen los niños en el colegio”. A sus hijos le ha enseñado que la Navidad “no se trata de regalos y pedir, sino de rezar la novena, reflexionar sobre el nacimiento de Jesús y hacer limpieza espiritual para comenzar el año”, cuenta Turbay.

Para ahuyentar las malas vibras, la colombiana sigue uno que otro ritual el 31 de diciembre. Usa ropa interior amarilla “para atraer la prosperidad”; se come 12 uvas a la medianoche, pidiendo un deseo por cada una’ reparte espigas de trigo “para que no falte la comida”; y a veces, le da la vuelta a la manzana arrastrando una maleta “para poder viajar todo el año”.

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