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Andrés Martínez Tutek/NYC
May 27, 2010 AT 06:30 PM EDT

Cuenta la historia que en el reino de las bellas había un ogro llamado Osmel. Aunque el personaje tenía carita de ángel y ojos cristalinos, era el terror de las jovencitas del castillo de Nuestra belleza Latina. Quienes eran alcanzadas por su lengua corrían el riesgo de salir llorando o tener complejos de fealdad, pero las más fuertes, aquellas que apretaban los dientes ante sus dardos mortales usaban aquel veneno a su favor y podían convertirse en las princesas más bellas de la realeza.

Con el paso de los días y las noches “el ogro” comenzó a ser más conocido entre los habitantes del reino y aunque unos hacían todo tipo de conjuros para desaparecerlo, Osmel también se ganó el amor y el respeto de otros que antes que verlo como el monstruo del cuento lo veían como el rey.

Un día llegaron a sus manos 85 plebeyas que como en las historias de hadas soñaban con convertirse en princesas y junto a la reina Lupita “for Ever” y el príncipe Julián y todos sus súbditos, el “ogro” se dio a la tarea de pulirlas con sus secretos y esculpió finas figuras y personalidades maduras.

El tiempo pasó y las jovencitas más débiles comenzaron a quedarse en el camino. Al final sólo seis llegaron a las puertas del Palacio en medio de una guerra cuerpo a cuerpo donde sólo una, la bella Ana Patricia, se llevó la corona que estaba reservada para la mejor.

Las flechas de quienes no querían al “ogro” comenzaron a volar mientras él se protegía con los escudos de apoyo que le daban sus seguidores y como por arte de magia, Osmel apareció en nuestro camino y luego de retenerlo varios minutos logramos sacarle esta confesión. Más manso que una oveja, el “ogro” nos juró que no es el monstruo del cuento sino el rey de todo el imperio de la belleza y soltó su lengua sin atajo alguno.

¿Honestamente quedaste conforme con la elección de Ana Patricia?
Claro que sí, cuando vimos a las tres últimas sabíamos que cualquiera de ellas podría ser la ganadora y la que quedó me parece muy bella. Tiene mucho porte y un cuerpo bello y es dulce aunque tiene que echarle un poquito más de garra en los medios, pero registra bonito en cámara y se ve muy bien.

Pero tu favorita era Tatiana ¿cierto?
Lo que me gusta de Tatiana es ese temperamento fuerte porque Ana Patricia es linda y todo pero es más tímida, más suave, no tan fuerte como Tatiana. Ella me hacía reir, todo lo que hacía, todas las contestaciones me gustaban, era divina, pero le faltaba un poquito la belleza que tiene Ana Patricia, sobre todo de cara y le falta un poquito de refinamiento, tanto que al principio, no después, caía un poquito en la vulgaridad.

La eliminación de Heydi tuvo muchas críticas, ¿no crees que ella debió llegar a la final?
No, para nada. Considerabamos que Heydi no era tan bonita ni tenía las condiciones de esas otras mujeres. La mujer latina es fuerte y luchadora. Bárbara si era la típica mujer latina que se sobrepone, que arranca con fuerza, que lucha, pero la otra estaba ahí tirada y preguntabamos cuándo será que se va.

Osmel, mucha gente afirma que eres la lengua más venenosa de Univisión y otros dicen que ese es un personaje. ¿Cuál es el verdadero Osmel?
Ni aquel ni este. No te voy a decir cuál es el verdadero Osmel porque entonces me saben el secreto y no. Sólo te digo que yo estudié cinco años de teatro y de algo me ha de haber servido, pero cuando veo una muchacha pienso muchas cosas y las digo de acuerdo a donde estoy y lo que estoy haciendo, pero las cosas las cosas sí las pienso de verdad. Cuando veo a una niña que parece una bruja, lo pienso y lo digo, pero si estoy en otro sitio le diría: “oye mira no sé pero creo que te falta algo o no tienes las condiciones”, pero en mi mente pienso que es una bruja.

A la pobre Lupita la atacas mucho y dijiste que ganó Miss Universo por obra y gracia del Espíritu Santo y no por su belleza. ¿De verdad crees eso?
Yo lo creo un poquito, bueno no tanto. Yo sí considero que esa vez que ella fue Miss Universo no la veía durante todo el tiempo como la ganadora, pero cuando la vi en el escenario consideré que estaba bien ganado. Yo le digo esas cosas un poco para molestarla, me divierte mucho cuando ella saca las uñas y se defiende.

¿Y en el reino de Nuestra belleza latina cómo ves a Julián Gil?
A Julián Gil lo que le encanta es ver a las niñaas en traje de baño. Le gustan las mujeres demasiado y no las ve como reinas de belleza sino como hembras, pero es perfecto tener ese personaje en el jurado porque debe haber un balance.

. Hay quienes dicen que en este cuento eres el mounstruo…
(Se ríe) No, yo no soy el monstruo del cuento. Yo lo que hago es mi trabajo y lo hago muy bien, lo hago con disciplina. En Venezuela tenemos una organización demasiado seria y como trabajamos con muchachas muy jovencitas si tu aflojas hacen de ti lo que quieren y se vuelve un zafarrancho. Lo que pasa es que soy muy estricto, mejor sería entonces más como el rey porque para ser el rey hay que ser rígido para manejar un imperio y debe tener presencia de rey y yo la tengo.

¿Y de verdad perdonaste a Rodner Figueroa o el beso que se dieron fue de Judas?
Sí ya lo perdoné, pero lo que pasa es que yo escuché que el sueño de Rodner era organizar un concurso como Miss Venezuela y dije: “uy será que este piensa destituirme”. Y creo que por eso cuando me ve me critica las chaquetas de diseñadores importantes que uso. Si supiera de moda no lo haría. Cómo va a venir un venezolanito a criticar a Dolce Gabanna y Armani, eso es ignorancia. Él es un principiante de fashionista.

Habiendo visto tantas mujeres bellas en tu vida, ¿cuál crees que es la mujer más bella que hayas visto?
Te lo digo y vas a pensar que soy muy viejo y que no estoy actualizado, pero la más bella ha sido María Félix, porque ella tenía personalidad, una cara preciosa, un tipo maravilloso, se movía increíblemente y hoy las artistas de cine perdieron ese glamour.

¿Y que le dirías a las niñas poco agraciadas que el otro año quieran soñar con ser princesas en tu reino?
Que mejor se queden en su casa hacienda otra cosa, porque para ser reinas se necesita ser muy bonita y creo que hay que decirles a muchas que no tienen las condiciones. Es que si uno le dice algo de manera diplomática, el próximo año vuelven otra vez, entonces mejor les dices: “mira niña para esto no sirves”. Las pones en su sitio y esa niña no pierde el tiempo.

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