José Ibañez
Vicglamar Torres/Karen Sevilla/NYC
June 24, 2010 AT 06:00 PM EDT

Oliver Stone regresa a la gran pantalla con un documental llamado South of the Border que gira alrededor de la figura del presidente de Venezuela, Hugo Rafael Chávez, como líder de lo que el director ha calificado como una revolución latinoamericana, en su opinión desconocida internacionalmente, y además empañada por la “mala interpretación mediática de los Estados Unidos”.

Durante una entrevista sostenida con PeopleEnEspanol.com, el ganador del Óscar aseguró que este documental es una consecuencia de su trabajo. “Yo hice El Salvador en 1986. Luego escribí Evita que fue una cinta en la que estuve trabajando largo tiempo, además de Scarface y dos documentales sobre Castro. Así que mi interés en América Latina ha sido una constante en mi trabajo. A través de Fernando Sulichin, quien ha producido cuatro de mis documentales, tuvimos la oportunidad de acercarnos a Chávez en el 2007 y luego en el 2009 viajamos a Venezuela a realizar la entrevista”.

Además del primer mandatario venezolano, Stone incluye en su documental entrevistas con otros presidentes de la región como Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), Cristina Kirchner (Argentina) y Raúl Castro (Cuba), a quienes define como “candidatos electos democráticamente, quienes vienen todos de la gente y no representan la alta burguesía tal y como pasa en Chile y también en Colombia”, país al que además califica como: “la marioneta militar de Estados Unidos en Latioamérica” y cuyo presidente, Álvaro Uribe Velez, no representaba ningún interés como entrevistado para él.

“Estados Unidos tiene siete bases militares en Colombia. Estados Unidos gasta siete billones de dólares allí. Mientras que a Venezuela, Ecuador o ninguno de los otros países no le damos ni un solo centavo”, dijo el director de 64 años, quien asegura que en Venezuela existe una sólida democracia que en su opinión fue reflejada en este trabajo fílmico. Sin embargo, en el documental no se incluyó ninguna entrevista con los líderes políticos opositores al chavismo, así como tampoco con periodistas o dueños de medios de comunicación porque en opinión del cineasta “sus voces han sido ampliamente escuchadas a nivel mundial. Ya no necesitan decir más nada porque lo han dicho todo a través de los medios internacionales, especialmente de los medios americanos”, remata con una irónica sonrisa.

“Los medios de comunicación venezolanos están en manos de gente rica. Son ricos manejándolos y manipulando la información a su antojo. Por ejemplo, allí está Gustavo Cisneros –dueño de una cadena televisiva llamada Venevisión–. Él se opone al gobierno porque no le interesa que un hombre del pueblo como Chávez esté en el poder”. Sin embargo, el laureado cineasta titubeó al ser interrogado sobre la buena relación que existía entre el mencionado empresario y el entonces candidato presidencial Hugo Chávez, quien precisamente lanzó su candidatura desde el Ateneo de Caracas y fue televisada por Venevisión, canal de televisión que apoyó incondicionalmente al chavismo en sus inicios, al igual que lo hicieron otros medios de comunicación que hoy lo adversan. Tampoco pudo responder al ser interrogado sobre cómo en un país tan ampliamente democrático como Venezuela, los medios de comunicación y los comunicadores deben regirse por una estricta ley que limita las funciones informativas.

La contemporaneidad impone otras estrategias para callar a los medios de comunicación y en el caso particular de Venezuela, se está tratando de silenciar la realidad a través de la imposición de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, también conocida como Ley de Contenidos. Cuando los medios venezolanos comenzaron a resultar insoportables al gobierno, éste emprendió los mecanismos para controlar o derrotar al adversario, y la mencionada Ley de Contenidos es la “mordaza” ideal. Al gobierno no le interesó seguir jugando a la vedette mediática, porque como toda estrella vio expuesta a la luz pública la parte siniestra de su vida, que en el caso de los gobernantes tiene que ver con casos de corrupción, peculado y promesas incumplidas.

En el año 2000 se comenzaron a escuchar rumores sobre la introducción del referido reglamento ante la Asamblea Nacional. El Consejo Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) fue el organismo encargado de iniciar el debate y, finalmente a mediados del año 2003 se presentó ante el máximo ente legislativo el Informe sobre la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, la cual contempla en su versión actual 38 artículos, en los cuales básicamente se limitan las funciones básicas de medios y comunicadores y colocan toda información que no favorece al gobierno en la otra acera y la convierten en un “factor de riesgo que atenta contra el bienestar de la nación”… ¿o del chavismo?

El documental de Oliver Stone es una larga entrevista que dibuja la cara de un personaje y de una revolución bellamente contada a través del lente hollywodense. Pero, al ser una historia narrada en clave de documental bien podría el creador de Natural Born Killlers haberle concedido un espacio a las voces que desde Venezuela se han dedicado a adversar al líder máximo. Quizá no han recurrido a los medios extranjeros por dejarse “manipular por los mecanismos americanos”, como dijo Stone durante la entrevista, quizá han recurrido a estos canales porque es a través de ellos donde pueden expresar su voz y no en los medios locales. Quizás Oliver Stone representó – al igual que según él lo hacen los medios internacionales que tanto critica– una sola cara de la moneda. Quizá en Venezuela se aplica aquello de que con el poder iletrado no hay diálogo, sólo monosílabos y obediencia. No es de extrañar que la estrategia de los poderosos en ocasiones, en cuanto a intelectuales y medios de comunicación se refiere, sea la censura y la represión.

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