Huáscar Rpbles
February 08, 2012 AT 09:12 PM EST

La ausencia de reglas define a Novalima. El octeto oriundo de Perú, pero con influencias globales, sabe que a la hora de cocinar música, mejor es experimentar, que seguir un libro de recetas. Ahora con su cuarto álbum de estudio, Karimba la banda muestra cómo la falta de normas ha definido su música. 

“Una de las primeras reglas de Novalima es justamente no tener reglas. La idea era hacer música que nos gustara y, si gustaba, pues enhorabuena”, dice Grimaldo Del Solar, uno de los integrantes originales de la banda.

La estrategia ha dado frutos desde que la banda era solo una idea entre amigos dispersos por ciudades del mundo.  En el presente, Novalima es alabada como una de la bandas de fusión más importantes de la década, elogio cimentado por la nominación al GRAMMY Latino por su álbum Coba Coba y el galardón de Mejor Álbum por los Independent Music Awards en la categoría de fusión global por el disco Afro en el 2006.

Pero no es difícil atribuirle este éxito a Novalima si se conoce bien sus raíces. Del Solar, Rafael Morales, Carlos Li Carrillo y Ramón Pérez vivían en Barcelona, Londres, Hong Kong y Lima, respectivamente.  Por su cuenta componían pistas experimentales que se compartían por correo electrónico en las cuales predominaba la percusión orgánica con música electrónica. Con el pasar del tiempo el sonido se fue enriqueciendo con la participación de músicos Afro Peruanos quienes dejaron una indeleble marca en Novalima.

En Karimba, el cuarto disco de la banda y el tercero a nivel internacional, Novalima deja atrás el uso exclusivo de ritmos Afro Peruanos y opta por experimentar con varios géneros. Sonidos como la salsa (“Diablo”) y el son cubano (“Revolución (Oru)”) conviven conjunto al reggae de “Panalivio”  y la percusión violenta de “Zarambe” que podría tocar en cualquier club de música electrónica.

A diferencia del pasado, Novalima no interpreta canciones de la tradición esclava del Perú, salvo “Karimba” y “Festejo”, y se ha dedicado a componer melodías propias.

“’Festejo’ es una canción muy antigua y ‘Karimba’ es una canción que habla del hierro para marcar los esclavos. Habla de un niño que es marcado y se hace amigo de un burro o un toro porque éste también es marcado”, explica Del Solar quien entiende que hay un interés por este sonido global a raíz del comercio globalizado y de esfuerzos de otros actos musicales como Calle 13 que han intentado crear conciencia de la realidad –  sonora o social – de lo que ocurre en todo el continente americano.

“Creo que parte del tema viene porque vivimos en un mundo globalizado. Prendes la tele y ahí vez programas de viaje y conoces diferentes partes del mundo y la gente se interesa más por otras culturas”, dice Del Solar.

Con la ayuda del internet, el sonido de Novalima tendrá aún otra audiencia fuera de los conciertos que ha generado en promoción a su nuevo álbum. Pero donde quiera que se origine – escenario o en la web – Novalima tendrá siempre un público en los amantes del caos, del ruido y la experimentación.

 

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