Danny Rothenberg
Isis Sauceda
February 14, 2007 AT 04:20 PM EST

La velada estaba en todo su esplendor en una bella tarde en Miami, pero Obie Bermúdez no podía dejar de ver la entrega de premios que se transmitía en el gigantesco televisor que adornaba la sala de estar de la casa de un amigo. Menos lo hizo cuando la encantadora cara de Jennifer Peña acaparó la atención de los camarógrafos que enfocaron su rostro emocionado hasta las lágrimas por el tributo que Juan Gabriel rindió a la Guarachera de Cuba, Celia Cruz. “Hice pausa en el televisor y la observé un ratito”, recuerda Bermúdez de aquel día de octubre del 2003. “Ahí sentí algo”.

Tres meses después, en Las Vegas, NV, Peña recibió en su camerino –sin ser invitado– a Bermúdez. Los nervios lo traicionaron y sin decir una palabra comenzó a cantar un tema de la artista mexicoamericana. “Ella empezó a cantar conmigo”, cuenta el intérprete puertorriqueño de 30 años. “Me pareció tan chévere”.

Ahí quedó flechado. Desde entonces, y aunque sus agendas no siempre lo permitan, Bermúdez y Peña han sido inseparables. Sobre todo ahora que ella tiene que viajar para promocionar su nuevo álbum Dicen que el tiempo…, el cual escribió con su amado y donde ambos grabaron un dúo por primera vez. “Trabajar con él fue perfecto”, dice ella. Al mismo tiempo, Bermúdez tiene su propia agenda. Sigue promoviendo su disco nominado al Grammy, Lo que trajo el barco, y este verano saldrá la película El cantante –la esperada cinta de Jennifer López– donde tuvo una pequeña participación al lado de Marc Anthony. “La humildad de Obie es lo que lo ha llevado a tanto”, dice Adaliz de Jesús, de 28 años, hermana del cantante.

Así lo piensa Peña. “Eso me enamoró de él”. Desde hace dos años, ha sido rumor a voces que la joven pareja comparte un mismo techo en Los Ángeles; aunque no lo habían confirmado. Peña y Bermúdez finalmente rompen el silencio y abren las puertas de su corazón para hablar de lo difícil que fue empezar esa convivencia. “Al principio fue difícil para mí aceptar mucho de nuestra relación”, confiesa la cantante de 23 años que fue criada en un hogar católico. “Pero yo lo amo, así que valía la pena”.

Y el amor lo ha podido todo. Desde superar el divorcio que enfrentó Bermúdez hace unos cuatro años, hasta la golpiza que éste recibió supuestamente por parte de varios integrantes del grupo tejano K-1, cuando comenzó a salir con Peña (la pareja prefiere no comentar sobre este incidente). “Ella me completa”, expresa Bermúdez emocionado.

Y de qué manera. Sólo basta pasar un día con ellos para ver que son el balance perfecto. “Para mí, Obie quiere a Jennifer sin reservas”, dice convencida la mamá de esta, Mary Peña, de 51 años. “Le ha dado felicidad”.

Pero también, a veces, él la ha sacado de sus casillas. Sobre todo cuando le da comida de mesa a sus “hijos”, sus mascotas: un chihuahua llamado Baby y Tego, un Lhasa Apso. “Ninguna pareja es perfecta”, dice Bermúdez entre risas.

Por ahora, el 2007 ya está comprometido a nivel profesional para ambos artistas. Él explorará un poco más la actuación y ella se irá de gira para cumplir con sus fanáticos. Con una agenda tan ocupada, ¿para cuándo es la boda? “He estado pensando mucho en comenzar una familia”, confiesa Obie. ¿Lo sabrá Jennifer?

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