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Miriam Giglio / Cd. de México
June 12, 2008 AT 06:00 PM EDT

Eduardo Yáñez, Pablo Montero y Jorge Salinas amenizaron la entrega de los Premios TvyNovelas con su voz. Ahora los nuevos “Tres Reyes” se irán de gira musical por México y USA. ¡Bravo! Echémosles porras, siempre y cuando canten en el escenario y no en la novela. Porque Fuego en la sangre es un drama sombrío, lleno de misterio, y el suspenso muere cuando lo interrumpe una alegre canción ¿Que necesidad tiene la telenovela moderna de mezclar tragedia con canto?

Antiguamente, las telenovelas ni tenían música incidental, para eso usaban bandas sonoras del cine hollywoodense. A medida que el género se hacia más sofisticado, vinieron los temas y la música de fondo hechos a la medida. La música comenzó a tener parte en telenovelas protagonizadas por cantantes, como fue el caso de Cuco Sánchez en El mariachi.

¿HEROÍNA=CANTANTE?
En los años 80’s, algunas producciones independientes explotaron el genero musical. Estas incluyeron obras de arte como Toda una vida donde Ofelia Medina, cubierta de joyas verdaderas, interpretaba una cupletista de la Era Porfiriana, personaje inspirado en la tiple Maria Conessa. El auge de la telenovela juvenil tuvo por fuerza que integrar canciones que gustaran a los jóvenes. Así llegaron las producciones de Luis de Llano que incluyeron clásicos como Alcanzar una estrella y fracasos sonoros como DKDA, una velada recreación de la carrera de Timbiriche.

Hoy la telenovela juvenil sigue vinculada a la música creando fenómenos como RBD o heroínas-cantantes como Lola o la Mili de Al diablo con los guapos, pero la música también ha invadido la telenovela adulta hasta el punto de exigir que toda heroína cante. Extraño, porque, aunque las divas del pasado desde Verónica Castro hasta Lucero eran cantantes profesionales, no necesitaban echar mano de una canción para poder expresar emociones en la telenovela.

Angélica Rivera cantó en Destilando amor y no lo hizo mal. La Fea cantaba sola o acompañada de su Don Fernando. En La hija del mariachi, los protagonistas dialogaban vía canciones. Estos experimentos se valen, pero hay que tener cuidado con la tendencia. Por un lado, no todos los protagonistas tienen aptitudes para la cantada, por otro se corre el peligro que tanta melodía disminuya el aspecto dramático de una historia convirtiéndola en una zarzuela. Eso esta pasando en Fuego en la sangre.

En la versión original, el hecho de que Rosario (Patricia Ercole) fuese cupletista era un factor incidental que servia para darle un toque de época a la historia. En Fuego en la sangre tener al “Bombón Asesino” sacudiendo caderas en el escenario es un relleno útil, un buen taco de ojo para los espectadores, pero a ratos distrae e irrita. Además, que no sólo Ninel Conde canta, también lo hacen otros personajes, y de pronto este drama rural se convierte en palenque.

MONTERO TIENE QUE CANTAR
A Pablo Montero no se le puede impedir cantar. Haga de bombero, soldado o albañil, el chico canta. En Abrázame muy fuerte, murió cantando. En Duelo de pasiones, ya en el primer capítulo cantaba mientras conducía, algo poco conducente para creerle su rol de militar severo y amargado. Aquí, en Fuego en la sangre, canta mientras trabaja como Blanca Nieves. Si se le unen sus hermanos y ya serian “Los 3 García”. Entonces la telenovela pasaría a ser una opera bufa.

Parecerá crítica cruel, pero aunque la música es un elemento indispensable en la telenovela, tal como ocurre con el exceso de humor, puede pasar de relleno a grave falla. Sobre todo si no se sabe compaginarla bien con el contexto argumental.

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