SONY MUSIC
Ernesto Sánchez / NYC
January 09, 2008 AT 03:00 PM EST

Hace poco estuve en mi natal Monterrey, México, y me dirigí a una tienda de discos con una meta en mente: comprar el nuevo material discográfico de Natalia Lafourcade.

“No lo compres”, fue lo que me dijo el empleado de la tienda, “está rarísimo”. Esta reacción me intrigó más aún y, con más ganas, inmediatamente lo pasé a mi iPod para escucharlo esa noche.

“Qué bueno que no le hiciste caso”, dice Lafourcade, de 23 años, en entrevista telefónica.

La reacción de aquel empleado, y de muchos seguidores que estamos acostumbrados al estilo más accesible de Lafourcade es lógica: se trata de un disco de música instrumental con orquesta con cuatro temas, titulado Las 4 estaciones del amor.

Como las estaciones de Vivaldi, esta pequeñita cantautora (sólo de estatura), compuso una pieza por cada temporada del año para describir los volátiles estados del amor.

“El amor es algo súper bipolar, no es algo lineal. Así como las cosas son al principio, nunca lo vuelven a ser. Va cambiando. El amor tiene momentos súper oscuros, súper lúcidos, transparentes, enfermos, unos en los que estás como drogado, y otros en los que estás muerto. Y eso es lo que este instrumental trata de interpretar con las melodías, las armonías. La música tiene mucha bipolaridad y va creando tensión tensión hasta que llega un momento en el invierno que es cuando revienta”.

El tercer álbum en la carrera de Natalia Lafourcade en realidad no debe sorprender tanto a sus seguidores: del pop y el bossa nova de su disco debut brincó a lo más alternativo y complejo en Casa, y ahora se descubre como compositora clásica.

“Yo siento que este disco fue muy de intuición, es algo que está adentro de mí y lo quería sacar, y tenía mucho que ver con las influencias musicales que en ese momento estaba teniendo. Y eso es lo que he hecho a lo largo de mi carrera. cada disco tiene que ver con su momento actual”.

Las 4 estaciones del amor es un gran disco, sorprendente y refrescante, que estuvo a punto de no llegar a nuestros oídos, pues Lafourcade estaba consciente de que este no era un, valga la redundancia, disco de disquera, y que lo mejor era hacer algo independiente y sólo repartir copias a sus amigos.

“Es un proyecto personal, que quería hacer con mis propios recursos, pero cuando grabé el demo y la disquera lo escuchó, me dijeron ‘por favor, déjanos apoyarte, y hazlo y sácalo y ve adelante’, lo cual se me hizo increíble”.

Para quienes extrañen la potente voz de Lafourcade, e incluso su presencia (pues por modestia ni siquiera su foto sale en este álbum), pueden estar tranquilos, que el álbum cantando, en forma, saldrá a la venta este año.

“A la par de Las 4 estaciones… compuse mi disco de canciones, pero sentía que tenía que darle su lugar al instrumental. Si hubiera sacado el otro primero, éste no tendría su propio peso individual, quizá el empleado te hubiera convencido de no comprarlo”, bromea.

La mexicana que pertenece a la misma línea de prestigio de Julieta Venegas, Ely Guerra, Juana Molina y Gustavo Cerati, y quien escucha a Portishead, Little Dragon y Radiohead actualmente, tiene una recomendación para disfrutar de Las 4 estaciones del amor: “Escúchenlo mientras caminas, manejas o cuando vas en un autobús. Úsalo como tu soundtrack con tu propia historia de amor”.

La cantante del signo piscis dice que ahora no tiene historia de amor propia, pero el disco refleja las secuelas de una triste relación que terminó. Las 4 estaciones… fue su terapia para exorcizarse. Si tan sólo todos fuéramos compositores…

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