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October 28, 2016 AT 07:33 PM EDT

Nadia Murad Basee, que acaba de ser reconocida por la Unión Europea con el premio Sájarov a la Libertad de Conciencia por denunciar los abusos cometidos por Isis contra las mujeres, relató su escalofriante experiencia a manos del grupo terrorista después de ser secuestrada por sus militantes.

La historia de horror de Murad, quien pertenece al grupo religioso de los yazidí considerados traidores por ISIS,  comienza cuando su aldea en el norte de Irak fue atacada por los combatientes del Estado Islámico. Unos 3,000 hombres, ancianos, niños y discapacitados fueron masacrados en la operación, mientras las mujeres fueron secuestradas y vendidas a hombres que en grupo abusaban sexualmente de ellas.

“La vida en nuestra aldea era muy feliz, muy simple. Como en otras, la gente no vivía en palacios, nuestras casas eran simples, hechas de barro pero llevábamos una vida feliz, no teníamos problemas”, dijo a la BBC tras recibir el premio Murad, quien también contó que antes del ataque su gente pidió ayuda, pero nadie los auxilió. “No molestábamos a la otra gente y teníamos buenas relaciones con todos. Nuestra vida era muy, muy feliz antes de que esto sucediera”.

Los militantes de ISIS les dieron dos opciones tras capturarlas: convertirse al islam o morir.  Según contó, separaron a los hombres de su aldea para asesinarlos, de lo que seis de ellos eran hermanos de la joven. “Desde las ventanas de la escuela podíamos ver a los hombres siendo acribillados”, recordó. “Se llevaron a los niños mayores de 4 años a campamentos de entrenamiento. Luego, se llevaron las niñas mayores de 9 años. Después se llevaron unas 80 mujeres, todas mayores de 45, incluyendo mi madre. Unos dicen que las mataron, otros que no”.

Murad fue trasladada junto con otras mujeres a otra ciudad donde fue violada brutalmente por varios hombres. “Las cosas que nos hicieron fueron horribles. Nunca nos imaginamos qué cosas tan terribles nos sucedieran”, explicó la joven quien estuvo tres meses con el primer hombre que se la llevó. “Les pregunté por qué hacían eso con nosotras, por qué mataron a nuestros hombres, por qué nos violan violentamente. Me contestaron: ‘Los yazidíes son infieles, no son un pueblo de las escrituras. Ahora ustedes son botín de guerra. Se merecen esto, ustedes son infieles. Los yazidíes deben ser destruidos'”.

Si bien muchas mujeres optaron por quitarse la vida, Murad aseguró que optó por vivir y luchar. Logró escapar cuando su dueño le ordenó bañarse para poder venderla a otro hombre. “Golpeé en una casa, una familia musulmana que no estaba conectada con el Estado Islámico vivía ahí y les pedí ayuda.  Me dieron un abaya (velo) negro y un documento de identidad islámico y me llevaron hasta la frontera”, dijo.

Hoy se ha convertido en vocera de su pueblo y ha denunciado su tragedia ante las Naciones Unidas y los líderes mundiales. “Todo el mundo sabe lo que es ISIS. Me escuchan con atención, pero no prometen nada”, lamentó. “Juro por Dios que todos estamos tan cansados. Ya va un año y medio desde que esto nos pasó. Nos sentimos abandonados por el mundo”.

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