NBC / TELEMUNDO
Miriam Giglio / Cd. de México
March 24, 2008 AT 03:50 PM EDT

Dicen que vivimos en la era visual, que la gente sólo pone atención a las imágenes y que el sentido de la vista supera a los otros. ¿Será por eso que la música de las telenovelas deja tanto que desear? Irónico resulta que se haga tanto énfasis en lo visual, cuando el sentido de la vista es el más engañoso. Más importante es el oído, sobre todo en las telenovelas, donde tenemos que aguantar a actores con mala dicción que se tragan las palabras y repiten parlamentos insípidos e increíbles. Al menos dénos buena música para pasar el mal trago.

Nacimiento de la música telenovelera
Es cierto que hay temas musicales que son memorables, como los interpretados por Alejandro Fernández para varias telenovelas. El tema de Pepe Aguilar le quedó como anillo al dedo a Destilando amor. Rubí no pudo tener otro tema más apropiado que ‘La descarada’ y se entiende que telenovelas cómicas como El querendón o La fea más bella tengan temas populacheros y bulliciosos. Pero hay telenovelas cuya musicalización, y esto va más allá del tema principal, rompe los tímpanos y dista mucho de ser la más conveniente para el tema de la historia.

Corazón Salvaje, en su versión con Enrique Lizalde y Julissa, fue la primera telenovela en tener una canción hecha especialmente para la historia. En general, las telenovelas hasta 1970 no tenían tema propio, y en cuanto a la música incidental, echaban mano de las bandas de sonido del cine de la época. En Muchacha italiana viene a casarse, por ejemplo, la aparición de cualquier miembro de la elegante familia De Castro era anunciada con las el tema de The Love Machine, el cual para muchos quedó asociado para siempre con la alcurnia y sofisticación.

Más allá de la muerte, la primera telenovela en colores hecha en México tenía como música de fondo el tema de Rosemary’s Baby. El sonido nostálgico y lastimoso del film de Roman Polansky contribuía a la atmósfera gótica de esta historia de época.

Sin palabras que sucedía durante la Segunda Guerra Mundial, utilizaba la banda sonora de Where Eagles Dare, un filme bélico de Clint Eastwood. En cambio, la épica histórica de Ernesto Alonso, La Tormenta, echaba mano del score que Nino Rota escribiera para Il Gattopardo.

A medida que la telenovela fue tomando forma como género de entretenimiento, crear música incidental original se volvió una obligación y de ahí nacieron muchos temas memorables. La musicalización más escrupulosa se creó para las producciones de época.

La música incidental que Jorge Avendaño escribiera para la más reciente versión de Corazón salvaje de 1993 es inolvidable. Tan efectiva fue esa banda sonora, que otras telenovelas descaradamente han hecho uso de ella. Para Ramona, la productora Lucy Orozco, también prefirió utilizar un tema instrumental para sus créditos, como se hizo con Corazón salvaje en un principio. Ramona es considerada un fracaso, pero tenía características que escasean en producciones de éxito: cuidado por el detalle, atmósfera de época y respeto por los oídos del público.

Sonidos anacrónicos
Algo que no se puede decir de las producciones de época de Carla Estrada, es que tienen la música incidental adecuada. Lo único que afeaba a Amor real fue ese comienzo donde los personajes bailaban por las calles del pueblo, como afligidos por un súbito Mal de San Vito y al ritmo de una canción de Sin bandera, que sin ser mala sencillamente no era adecuada. A la entrada de Pasión la aflige la misma enfermedad, una coreografía barata y una canción anacrónica. Por supuesto, que la ganadora en musicalización inadecuada es La traición, que sería una gran novela si no la afearan esos sonidos exaltados y extemporáneos.

No sólo las producciones de época pecan de mala musicalización. Basta pensar en El manantial, una telenovela para llorar a mares, cuyo tema musical era una acelerada y eufórica versión de ‘Amor, amor, amor’.

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