Armando Correa
January 05, 2005 AT 11:00 AM EST

A un año de que su esposo, Manny Arvesú, decidiera abandonar a la familia después de atravesar varias crisis matrimoniales, los tiempos han cambiado para María Celeste Arrarás. Atrás quedaron los intentos de reconciliación y de salvar un matrimonio de 8 años donde concibieron a Julián, de 7, a Lara, de 4, y adoptaron en Rusia a Adrián, de 5. El llanto y la tristeza también son cosas del pasado. “Está contenta, está feliz”, dice su mejor amiga Darnie Labrozzi. La presentadora de Telemundo aceptó la ruptura, compuso la relación con su ex y hoy reconoce estar abierta a nuevos romances. En lo profesional, planea continuar con su programa y escribir dos libros. A María Celeste nada la detiene.
Para la llegada de las fiestas navideñas, María Celeste Arrarás preparó, como siempre, su esplendorosa mansión en el sur de Miami. Los adornos, el árbol navideño, las luces de colores, los regalos. Junto a sus niños pasaría la Nochebuena y al otro día abriría los presentes antes de partir a esquiar a Colorado, esta vez sin ellos. “Eso fue lo que decidimos”, dice una calmada Arrarás, sobre el acuerdo con el padre de sus hijos, Manny Arvesú, de que éste esperaría el 2005 con los tres niños de la pareja, exactamente un año tras su dolorosa separación. “Las navidades están divididas”. Pero ahora los tiempos han cambiado. Aún queda en la memoria la Navidad del 2003 cuando Arvesú decidió abandonar a la familia después de atravesar varias crisis matrimoniales. Atrás quedaron los intentos de reconciliación y de salvar un matrimonio de 8 años donde concibieron a Julián, de 7, a Lara, de 4, y adoptaron en Rusia a Adrián, hoy de 5. El llanto y la tristeza también son cosas del pasado. “Está contenta, está feliz”, dice su mejor amiga Darnie Labrozzi. “Ha crecido enormemente y estoy orgullosa de ella. No es fácil vivir lo que ella ha vivido. Pero esta vez hay paz, se siente contenta con el tiempo en que está ahora”. Y su madre, Astrid Mangual-Lovey agrega: “Ha sabido darle la vuelta a una cosa tan negativa y convertirla en una vivencia positiva. En los programas la veo muy fresca, muy lozana”.
Eso nadie lo duda. Porque hasta en los momentos más difíciles de la separación, incluso después de haber pasado una noche llorando, Arrarás ha llegado a los estudios de Telemundo para presentar en vivo y con lozanía su programa Al rojo vivo, que ya lleva en el aire cerca de tres años y que atrae diariamente de lunes a viernes un promedio de 1 millón de televidentes. Así que la mujer que fue uno de los rostros principales del estelar Primer impacto (Univisión), que ha escrito libros, que ha participado en debates presidenciales en cadenas en inglés y que ha conquistado año tras año el corazón de la audiencia, aún tiene mucho más que aportar. “Aunque he trabajado con y supervisado a Diane Sawyer, Lesley Stahl, Connie Chung, algunas de las más grandes personalidades de la televisión, debo decir que María Celeste está en esa clase de talentosas y extraordinarias mujeres”, dice Joe Peyronnin, vicepresidente ejecutivo de noticias de Telemundo. “Realmente es una súper estrella”.Y el brillo nunca se le ha opacado. Ni siquiera en los momentos más difíciles. Nunca el televidente se percató por el amargo camino que estaba transitando. Su madre recuerda que le imploraba: “No te vas a poder presentar allí con toda esta noche tan horrible que has pasado. No vas a poder trabajar mañana. Y ella me decía: ‘Mami, tú no conoces ese aspecto de mi personalidad. Yo me transformo en mi trabajo porque el trabajo en cierta forma es parte de mi vida’ “.
La demanda de divorcio, en su momento, le cayó como un jarro de agua fría. Su esposo, un abogado exitoso de bienes raíces reclamó manutención, teniendo en cuenta el salario millonario de la popular presentadora y de la fortuna que en 8 años de casados ambos acumularon en propiedades, entre otras inversiones. Al cierre de esta edición, el proceso no había concluido, y Arvesú no respondió a las llamadas de PEOPLE EN ESPAÑOL, pero Arrarás asegura que las relaciones entre ambos están amigables y que pronto todo se solucionará para bien. “Las etapas duras son las que promueven el crecimiento espiritual de las personas”, cuenta Arrarás. “De las situaciones que te hacen sentir débil sacas fortaleza. Un año después [de la separación] soy mejor persona y creo que dentro de todo lo que pasó, en vez de culpar a todo el mundo busqué cuáles eran mis fallas para no tener otro fracaso en el futuro”.Aún hoy no niega que le hubiera gustado poder salvar su matrimonio. “Mentiría si dijera lo contrario”, aclara. “Me tomó mucho tiempo aceptarlo. No se salvó el matrimonio, pero se salvó algo que es casi igual de importante: el cariño que nos unió una vez como marido y mujer”.Lo cierto es que, como ya ha pasado el tiempo, Arrarás aceptó que debía empezar a abrirse a nuevas relaciones. Recientemente se le ha visto en la piscina del hotel Delano disfrutando las tardes soleadas de Miami con un amigo; en un avión privado viajando a Paradise Island, en Las Bahamas, y hospedándose en el exclusivo One & Only Ocean Club con un acaudalado hombre de negocios. Pero Arrarás se resiste a presentar a la luz pública a ningún pretendiente en este momento. “Yo no le tengo miedo al amor ni a las relaciones”, asegura. “Soy de estar en una relación, no de estar saliendo con veinte. Busco un hombre que esté en mi misma etapa de la vida, con las mismas metas, que sea un hombre profundo, tanto intelectual como espiritualmente”.
¿Y el físico? “Que no sea rubio”, dice entre carcajadas. “Y que le gusten los niños”. Tal vez uno ya haya dado los primeros pasos. Incluso ha sido presentado a su madre y a sus amigas. “Yo ya lo conocí a él”, dice Mangual-Lovey. “Me parece una persona muy buena, un señor muy serio. Es un poco prematuro para hacer predicciones porque ha sido algo muy reciente. Ambos están saliendo de relaciones anteriores”.
Para Arrarás es un tema bastante delicado e insiste en que no está con nadie en particular. “Estoy en una etapa de transición y creo que sería injusto con cualquier persona poner en blanco y negro lo que está sucediendo”, dice con firmeza. “En lo que se publica la revista todo puede cambiar”.
Al preguntársele si estaba enamorada esquivó con elegancia la respuesta. “Estoy enamorada de la vida”, agrega. “Sigo siendo una adolescente en el corazón, en lo romántico. Y no quiero cambiar. En el momento que dejas de ser así, eventualmente te mueres.
Y por lo visto, con una figura espectacular, un bronceado más que saludable, su cabellera larga y rojiza y una sonrisa que invita a sintonizar su programa, Arrarás está más que viva. Entre los proyectos que se le avecinan está escribir un libro de cuentos para niños, otro inspiracional partiendo de su vida y va a ser la portavoz en inglés de la cadena NBC para la programación abordo de una línea aérea. Mientras, sigue reinventando su programa. “Ésa es la maravilla de trabajar en Telemundo”, explica. “Constantemente cambiamos el programa”.

Lea esta historia completa en el último número de PEOPLE EN ESPAÑOL, que ya está a la venta.

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