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Isis Sauceda
February 02, 2016 AT 11:42 PM EST

Luego de perder a su hermana, quien tenía discapacidades físicas y mentales, la enfermera Cori Salchert decidió iniciar la fundación Hope After Loss Organization, en Sheyboygan, Missouri, para adoptar a bebés con enfermedades terminales.

Desde el 2012, la madre de ocho, se ha encargado de la vida de pequeños infantes que son abandonados por su familia, debido a su condición y el poco tiempo que les queda de vida.

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“A través de los años, trabajando como enfermera registrada, me topé con casi todo tipo de pacientes. Mis favoritos eran [los de] cuidado de enfermedades terminales, pacientes en [el área] de maternidad y recién nacidos”, contó Salchert al programa Today’s Show.

“Cuando empecé a trabajar en el área de maternidad, pensé que había dejado el hospital de enfermedades terminales atrás, hasta que me di cuenta que había más [pacientes], de lo que pensaba, que vienen al piso de maternidad a tener un bebé y se van con las manos vacías porque su bebé murió en el vientre o al nacer”.

Hace cinco años, mientras la enfermera atravesaba una crisis personal de salud, recibió una llamada sobre una niña de dos semanas de nacida, que había nacido sin cerebro, estaba ciega y sorda, y solo respondía a estimulación con dolor.

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Salchert aceptó adoptar a la niña y la llamó Emmalynn, proveyendo un hogar para la pequeña que vivió su corta existencia rodeada de cuidados y cariño.

“Emmalynn vivió más en 50 días de lo que un gran número de personas viven en toda una vida. No sólo tuvo una familia, sino que era la más pequeña de nueve. La cargábamos constantemente y la llevamos con nosotros a todos lados”, aseguró la enfermera. “Se iría de este mundo escuchando el sonido de mi corazón. No sufrió, no tuvo dolor, y ciertamente no estuvo sola”.

Mientras la familia entera se reponía de la pérdida de Emmalynn, decidieron adoptar a otro bebé. En octubre del 2014, llegó a su casa Charlie, un niño con daño cerebral, a quien han resucitado al menos 10 veces durante el último año.

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“Como en el caso de Emmalynn, hacemos todo lo que podemos para amar a Charlie, lo llevamos a nuestras aventuras y a donde podemos”, dijo la enfermera. “Invertimos profundamente y nos duele terriblemente cuando estos niños mueren. Nuestros corazones son como vitrales, esas ventanas están hechas con cristales rotos que han sido forzados a unirse, esas ventanas son más fuertes que nunca y más hermosas por haberse roto”.

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