Michael Murphee
Isis Sauceda
August 01, 2005 AT 06:00 PM EDT

En los exclusivos estudios fotográficos Miauhaus, en la avenida La Brea de la gigantesca ciudad de Los Ángeles, se podía respirar la tensión que había en el ambiente. Aún con los primeros rayos del sol y antes de que comenzara la acción en la metrópoli, el hervor entre aquellas cuatro paredes había comenzado. Afinar los últimos detalles era imperativo. Todo debía estar a la perfección: el vestuario, el maquillaje, las luces y hasta el almuerzo. Sería una larga jornada y no era para menos. Tres de los más grandes exponentes de la música latina iban a estar juntos, por primera vez, bajo un mismo techo. ¿Aguantarían los cimientos?

Por lo visto, tanto el lugar, como todos los presentes pasaron la prueba al entrar el mexicano por excelencia, Alejandro Fernández; el guapísimo Chayanne, y su compatriota, el puertorriqueño de Nueva York, Marc Anthony, quien llegó acompañado nada más y nada menos que de su inseparable Jennifer López. ¿Se imaginan? “La música latina ha tenido un crecimiento muy grande, era como un dragón dormido al que le hicieron cosquillas y ahorita está despertando”, dice Fernández sobre el encuentro.

Que se ha despertado, nadie lo pone en duda. Al menos por lo que se avecina. Los tres inician en agosto una gira histórica que comenzará en Houston, TX, y por alrededor de un mes los llevará por unas 15 ciudades de Estados Unidos, incluidas Phoenix, San Francisco, San Diego, Chicago, Miami, Washington, DC, y Nueva York. “Es algo realmente grande”, dice Kevin Lawrie, presidente de Sony BMG Norte. “Va a ser un evento muy explosivo, una celebración de la música latina”. En su primer encuentro con Fernández y Anthony, el intérprete de populares baladas como “Cuidarte el alma” y “Dejaría todo”, descubrió una nueva personalidad que le tiene que confesar a su mujer. “Yo era muy serio antes de conocerlos”, dice Chayanne apuntando a Fernández y Marc Anthony al mismo tiempo. “No sé qué pasó”.

Pero Marc Anthony lo descifró. “Esto es una química”, dice el cantante de 36 años. “Vamos a divertirnos y hacer que la gente se la pase bien”.

Para ello, han decidido dejar los protagonismos y egos a un lado, aunque los tres confiesan que no sabían cómo iban a reaccionar los unos con los otros. Pero eso lo fueron descubriendo esa mañana de verano y PEOPLE EN ESPAÑOL fue testigo, en exclusiva, mientras a su vez preparaban la base de la gira que (hasta ahora) se llama simplemente Marc Anthony, Alejandro Fernández y Chayanne en concierto. Ahí se percataron que aunque no se conocían personalmente, lo habían hecho a través de su música. “La música de Chayanne lo dice todo de él y de lo que él representa”, opina Marc Anthony de su compañero. “No puede ser un hombre malo”.

Al contrario, ya ofreció prestarle sus “zapatos bailarines” a Fernández, de 34 años, para que baile como él. “Va a haber muchas sorpresas”, adelanta el intérprete de la música regional mexicana.

Entre ellas podría ser el cantar juntos, hacer duetos e interpretar canciones de sus compañeros, como los clásicos de la música mexicana que tanto le gustan a Chayanne o la salsa de Anthony que atrapa los oídos de Fernández. Cualquiera que sea la sorpresa, lo cierto es que con más de 50 años de carrera entre los tres jóvenes, todo puede suceder con tres estilos y tres géneros: ranchero, salsa y pop.

Pero al inicio, no todo parecía que iba a ser color de rosa. El primero en llegar al encuentro –muy puntual– fue Fernández, quien se apareció protegido con lentes de sol, blancos, diseñados por Dolce & Gabbana. “Listo”, dijo y se puso a disposición de fotógrafos, maquilladores y vestuaristas. Ahora sí, la sincronización de los relojes había comenzado.

El segundo en entrar al ruedo fue Chayanne, quien a pesar del desvelo por su íntimo concierto la noche anterior en el House of Blues de Hollywood –fue un derroche de energía y un éxito total– dijo presente para conocer a sus dos compañeros de gira. Al puertorriqueño no le importó compartir el camerino con el ídolo mexicano y hasta prestarle su cinturón negro para complementar los pantalones de mezclilla que llevaría esa tarde. El compañerismo había empezado con dos de las piezas claves del rompecabezas.

Sin embargo, no parecía que iba a suceder lo mismo con el último integrante del trío: el nuyorican Marc Anthony. Al presentarse al exclusivo estudio fotográfico, el salsero se aisló de sus compañeros, no se detuvo a saludar y pidió ser inmediatamente dirigido a su propio camerino. ¿Aires de grandeza o es que el cantante internacional simplemente interpretaba su personaje de diva? La razón era otra: su posesiva esposa. La flamante actriz y cantante Jennifer López lo acompañaba. Tomada de la mano de su hombre y escoltada por media docena de asistentes, López estaba ahí con una sola misión: dirigir y cuidar cada detalle de la imagen de su tercer marido.

Una vez acomodado, con sushi servido para su mujer y sus asistentes listos para atenderlo y seguir cada orden de “Jenny” al pie de la letra, Marc Anthony salió de su camerino dispuesto a todo, en especial, a pasársela muy bien.

Con alrededor de catorce años de carrera artística en la música, el cine y el teatro, el esposo de López no es ningún desconocido. Si bien empezó su carrera en el mercado americano, el dueto “Vivir lo nuestro” con India fue una de las canciones que lo colocó en el mapa de la música latina hace más de diez años y el tema “I Need to Know” de su disco homónimo en inglés lo convirtió en una figura internacional. Y ahora su relación con la latina más famosa de Hollywood lo tiene en la mirilla.

La pareja se ha vuelto inseparable desde su boda en junio del año pasado, tanto que parece que coordinan sus compromisos de trabajo para acompañarse mutuamente, como lo hizo López en esta ocasión. La decena de personas entre fotógrafos, maquilladores, vestuaristas, asistentes, etc., no fue suficiente para que la señora quedara satisfecha con la imagen de su media naranja, así que además de escoger el vestuario que el cantante usó durante la sesión fotográfica, también lo dirigía en sus poses, cuidaba su maquillaje y su postura. “Papi”, le gritaba la diva puertorriqueña nacida en El Bronx, NY, y Marc Anthony inmediatamente paraba la sesión para atender el llamado de su mujer. Luego de hacer lo correcto, con un beso al aire volvía a su posición y empezaban de nuevo las bromas y chistes entre los tres cantantes que en tan sólo unas horas se convirtieron en grandes amigos como si se hubiesen conocido de toda la vida.

Lea esta historia completa en la nueva edición de PEOPLE EN ESPAÑOL

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