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jclar
December 20, 2013 AT 03:14 PM EST

Ana María Canseco, Rashel Díaz, Adamari López, Diego Schoening y Daniel Sarcos ya tienen lista su carta para Santa Claus en esta navidad y año nuevo. Los presentadores del matutino Un nuevo día (Telemundo) recuerdan aquellos momentos y regalos especiales de sus Navidades pasadas.

“En Cuba nosotros esperábamos con ansia ese momento. Había mucha escasez, obviamente, entonces era un juguete lo que te daban por familia, porque te lo daba el gobierno realmente. Para nosotros los niños ese momento era ¡woww! y cualquier cosa que te daban era maravillosa. Yo recuerdo un osito de peluche marroncito que me tocó en ese entonces, le puse Ñuñú y lo guardé hasta que fui señorita, hasta los 15 años”, recuerda Rashel.

“El regalo de Navidad que más pedí y que más soñé y que me lo dieron era una muñequita que se llamaba la Lagrimitas Lili Ledy, porque me encantaba el comercial. El comercial iba: “Llora y llora, mueve sus manitas, solo se contenta sacándola a pasear”, cuenta cantando Ana María.

“Y entonces le dabas una mamila y le apachurrabas un botón atrás y le salían las lágrimas; era la Lagrimitas Lili Ledi, añade la mexicana.

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“Yo creo que uno de los regalos que más ilusión me hizo fue uno de mi padrino, es el que siempre recuerdo; era un pulpo elástico que uno halaba”, dice por su lado Adamari.

Diego comenta sobre una de las últimas navidades que pasó con su abuela Yaya. “Lo más lindo es que estábamos viviendo todos en Cuernavaca, Morelos (a unos 90 kilómetros del D.F. en México) y a mi “Yaya” le dio tiempo de conocer y estar con sus bisnietos, con mis hijos”, dice el presentador.

“Fue una persona que yo adoré y fue una de las pocas navidades que ella pudo disfrutar con todas sus hijas, con todos sus nietos, con toda su gente y de ahí, a las pocas semanas murió; pero murió con una felicidad enorme en el corazón”, agrega el exTimbiriche.

“Siempre pedía un juego de química”, señala por su parte Daniel, “y Santa nunca me lo regalaba. Hasta que se presentó un año con el juego y se arrepintió de habérmelo regalado, porque mezclé las cosas que no debían mezclarse y casi provoco un incendio en mi casa, donde se dañaron todas las sábanas del cuarto de nosotros, todos los colchones.

“Donde fue cayendo eso, fue derritiendo y fue dañando las cosas, así que para mí creo que fue un recuerdo muy grato, pero para mi familia no”, agrega Sarcos.

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