Mezcalent
Miriam Giglio / Cd. de México
April 17, 2008 AT 02:30 PM EDT

La telenovela es un mosaico de familias disfuncionales cuyas enmarañadas relaciones dan sabor a los argumentos. Uno no puede encontrar parientes más ruines ni más empeñados en martirizar a su misma sangre que en una telenovela. Con ellos no se necesita de más enemigos. Pero un vínculo une a estos parientes infernales, el mismo gusto al enamorarse. Es por eso que tenemos padres e hijos enamorados de la misma mujer, primas disputándose al novio, y hermanos que son rivales de amores.

Los amores de los Belmonte
Cuanto más disfuncional es una familia telenovelera más común es que se establezcan rivalidades amorosas entre parientes. En Al diablo con los guapos, Alejandro y Constancio son diametralmente opuestos. No tienen nada en común. Sólo el gusto por las mujeres, ya que ambos han caído en la cama de la astuta Andrea. No son únicos en la telenovela. La ambiciosa Karla, para salir de la cocina, se ha hecho amante de Damián, el cuñado de Constancio, pero hace rato que nota que con él no llegara a ningún lado, por lo que retrocede y vuelve a comenzar con su plan original, pero esta vez con Hugo, hijo de Damián. Así todo queda en familia.

Hugo, no sólo se acuesta con la amante de su padre, sino que además comparte el gusto de su primo Alejandro ya que ambos rivalizan por el amor de Milagros. No es la primera vez que se interesan por la misma mujer. Años atrás, Alejandro tuvo un breve affaire con Carmen la prometida de Hugo. No se puede negar que para los Belmonte el amor es un asunto familiar.

Parte de la pasión que Hugo tiene por Mili nace de una necesidad de vengarse de su primo. Este afán de revancha, aunado a una tremenda envidia, también motiva a Ingrid de Bajo las riendas del amor a quitarle dos novios a su prima Montserrat. En otros casos, la rivalidad no surge de envidias sino que el objeto del deseo está demasiado bueno. Por ejemplo, el Querendón provoca pasión tanto en hombres como mujeres, incluso en las de una misma familia. Mareli y Paula son medias hermanas y ambas mueren por Juan Querendón. Lo mismo le sucede a Nydia, la madre de Mareli.

Camila o la manzana de la discordia
Camila, de Pasión, es otra mujer cuya belleza atrae a miembros de una misma familia. Fue la eterna novia de Santiago hasta que atrajo el interés de Don Jorge, señor y sátiro oficial de San Fernando. Además, esto se supo sólo recientemente, Don Jorge era el papa de Santiago. Aunque la edad y el trago impidieron a Don Jorge hacer suya a Camila, esta fue luego raptada y violada por unos piratas malos. Se encontró con un pirata bueno, El Antillano que se enamoró de ella a pesar de que Camila andaba sucia, andrajosa y más despeinada que Gloria Trevi en sus buenos tiempos.

Camila fue luego vendida a Don Timoteo, tío del Antillano, y éste se encaprichó con la esclava sin saber que era amada por su sobrino. Poco le hubiese importado puesto que el padre del Antillano le había quitado a su novia en su juventud. Otro caso de parientes que compartían gustos en el amor.

El caso mas peliagudo se dio en Bajo las riendas del amor. Ahí Joaquín y Sebastián Corcuera sabían perfectamente que eran parientes, pero no que estaban enamorados de la misma mujer. Cuando Sebastián se enamoro de Claudia, lejos estaba de sospechar que se trataba de la querida oficial de su padre. El problema surgió cuando asesinaron a Claudia y padre e hijo fueron considerados sospechosos. Eso les pasó por andar comiendo en el mismo plato.

Los gemelos lo comparten todo
Dicen que los gemelos lo comparten todo. ¿Hasta el amor? Al menos eso es lo que nos muestran esas historias de usurpación tan del gusto de los guionistas y el público. Gabriela Spanic en La usurpadora y La intrusa, José Ángel Llamas en Amores de mercado,César Évora en Mundo de fieras y ahora Mario Cimarro en La traición han interpretado a gemelos que se van a las greñas por rivalidades románticas.

Tanto La usurpadora como Amores de mercado trataban sobre gemelos descocidos entre si que se reencontraban. Uno debía suplantar al otro y en plena tarea de usurpación descubría sentimientos intensos por la pareja del gemelo suplantado. En el caso de La traición, los gemelos se conocen demasiado y la pasión que Alcides siente por Soledad, el amor de su hermano, nace de la misma relación disfuncional que siente por su hermano. Su envidia por Hugo lo lleva a desear todo lo que posee su hermano, incluyendo su mujer.

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