Yolaine Díaz
September 03, 2014 AT 04:35 PM EDT

Llevar algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul es una tradición en las bodas. Por lo mismo ninguno de estos detalles faltó, de alguna manera u otra, en la majestuosa y privada ceremonia nupcial de Angelina Jolie y Brad Pitt celebrada el pasado 23 de agosto.

¿Lo viejo? La antigua capilla cubierta en piedras del Chateau Miraval, la finca de los actores en Correns, Francia.

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Otra cosa que también le dio el toque ancestral a la ceremonia fue la canción “Here Comes the Bride”, que sonaba mientras Jolie hacía su entrada triunfal escoltada por sus hijos Maddox, de 13 años, y Pax, de 10.

“Brad no vio el vestido hasta el momento de la boda”, le dice Jolie, de 39, en exclusiva a People.

También habían muchas cosas nuevas en la boda, incluyendo las bandas matrimoniales diseñadas por el amigo de la pareja Rober Procop y que fueron cargadas por Shiloh, de 8, y Knox, de 6.

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“Los niños escribieron votos y nos pidieron que nos hiciéramos promesas uno al otro”, dice Jolie. “Fueron muy dulces las cosas que se les ocurrieron”.

Para seguir con la tradición de algo prestado, la novia usó un anillo de flor en su dedo índice que perteneció a su mamá, Marcheline Bertrand, ya fallecida. Pitt también se vio forzado a usar algo prestado, pues tuvo que ponerse una corbata de uno de sus hijos ya que se le olvidó empacar la suya.

La actriz tampoco olvidó usar algo azul, ya que su velo y su vestido estaban llenos de dibujos hechos por sus hijos con todos los colores del arco iris. Dichas creaciones fueron cosidas a mano por Luigi Massi, amigo cercano de la pareja y sastre maestro de Atelier Versace.

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