Moisés González
October 24, 2016 AT 03:40 PM EDT

En remisión desde que en febrero del año pasado terminara el tratamiento de quimioterapia, Lorena Meritano es hoy una mujer renovada y segura de sí misma que ha aprendido a conectarse con el presente tras sufrir los estragos del cáncer de mama que le fue diagnosticado en 2014. Pasada la tempestad, pero aún con las secuelas propias de esta compleja y dolorosa enfermedad, la actriz de origen argentino narra a People en Español su valiente historia de vida para dar un mensaje de prevención y de concientización de que es posible superar este duro obstáculo siempre y cuando sea detectado a tiempo y se tengan las ganas suficientes para seguir viviendo.

¿Qué fue lo primero que se te pasó por la cabeza cuando escuchaste la palabra cáncer?
La palabra no era desconocida porque mi mamá es una sobreviviente, mi papá murió de cáncer y de mis cuatro abuelos tres padecieron la enfermedad. El cáncer era un maestro que nos había visitado muchas veces. Pero lo primero que se me vino a la mente honestamente fue llamar a mi mamá –que gracias a Dios la tengo viva y es una guerrera y un testimonio de vida– y luego actuar rápido, que es lo que hay que hacer en estos casos.

En ese momento [abril de 2014] estaba en Colombia a punto de hacerme un embarazo in vitro y de participar en una obra de teatro. Tuve que actuar lamentablemente de manera privada porque allí no tenía medicina prepaga, sino en Buenos Aires, que es donde tengo mi casa. Cuando me hice la segunda autopsia que decía más o menos de que se trataba lo que tenía, mi hermano –que es médico– me dijo que me regresara a Argentina. Y me vine. Fue lo mejor que pude hacer.

En junio me extirparon dos tumores y a los 15 días lamentablemente me tuvieron que hacer una mastectomía radical con extracción de ganglios [en el seno derecho]. Esa cirugía es terrible y muy dolorosa. Aún me duele y me va a doler toda la vida. [Tanto es así] que no pude levantar el brazo hasta después de un año de sesiones de fisioterapia y demás.

¿Cómo viviste el tratamiento de quimioterapia?
Yo lo que sentía no era que me estaban salvado la vida sino que me estaban matando porque la quimio te mata lo malo, pero también lo bueno. La quimio te trae una menopausia temprana, te acaba con los riños, con el hígado, con el corazón… bueno con todo. Cada día estaba más flaca, podía respirar menos y tenía menos fuerza.

La caída del pelo, las cejas y las pestañas es una estupidez visible y es lo de menos. Yo no me quise ocultar. Podría haberlo hecho y no haber aparecido en ningún lado hasta verme como ahora divina con mi pelo y demás, pero preferí compartirlo.

Foto: cortesía Lorena Meritano/ Fotógrafa: Flor Jacobs
Lorena Meritano: "Hubo momentos que gritaba que me dejaran morir porque no daba más"

¿De dónde sacabas la fuerza para seguir adelante en esos momentos?
De Dios. Creo fervientemente en Dios, pero no soy religiosa. También la saqué de mi familia, de mi mamá, de mis hermanos, de mi pareja de ese momento… Dios me dio la fuerza pero yo también elegí. Uno elige si se sigue agarrando a la vida o se suelta. Si te soltás te morís porque esto te puede ganar por cansancio. Yo quise vivir y aquí estoy. Pero no te voy a mentir. No todo el tiempo tuve ganas. Hubo momentos que gritaba que me dejaran morir porque no daba más, pero mi mamá me decía “dale, ya va a pasar”.

¿Qué ha sido lo más difícil de todo proceso?
Vos me dijiste lo más difícil y yo me voy directamente al dolor que tengo en este momento de la mastectomía. Lo físico es duro. Te dicen que tenés cáncer y lo primero que pensás es que te vas a morir. Pero no, no te morís al otro día. Empezás a sufrir, te mutilan… Lo psicológico, sin embargo, es más duro aún.

¿Qué enseñanzas sacaste de algo así?
Que hay que vivir el aquí y el ahora. Yo lo había leído y lo decía mucho, pero una cosa es saberlo y otra vivirlo. El atrás ya pasó, el futuro ya se verá. La vida es ya. Si vos te ponés a pensar en el atrás te perdés de disfrutar el ahora. Si te ponés a pensar en adelante te ponés ansioso. Hay que conectarse con el presente. Esa es la enseñanza más invaluable que me ha dejado este gran maestro.

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¿Qué diferencias hay entre la Lorena Meritano antes y después del cáncer?
Que es una Lorena más segura de sí misma. Aunque no pudiera parecerlo porque era una mujer que tenía el pelo por la cintura, mis senos, hacía desnudos en películas… era una mujer profundamente insegura. Y hoy en día, a pesar de que me extirparon mis senos, no tengo pareja –llevo desde enero sola–, de tener cicatrices… soy segura de mí. Me miro al espejo y me gusto. Antes me miraba en el espejo y no me gustaba. Siempre encontraba algún defecto. Hoy en día estoy muy contenta porque me acepto como hoy. Y agradezco inclusive lo que ya no tengo.

Estoy por dentro fortalecida con la profunda convicción de que no necesito más que el aire para vivir y que Dios me siga dando salud. El resto todo se supera. Entonces estoy contenta, tranquila. No estoy enojada con la vida. Al contrario. Estoy agradecida con mi pasado, disfrutando del presente y contactada con el ahora.

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