Cortesía CAMI Music
Huáscar Robles
October 19, 2011 AT 02:55 PM EDT

Con Pecados y milagros, Lila Downs regresa a la tierra. Su nuevo álbum es tanto una manifestación política como un ofrecimiento a su antepasados. Downs tiene mucho que agradecer. Logró la adopción de su hijo, Benito, quien nutre alguna de las canciones de esta compilación musical. Pero el viaje no es tan personal como lo es  internacional: con sonidos que van de México a Colombia, Downs nos lleva en el asiento trasero de una motocicleta a través de un viaje por la necesidad humana.

La composición musical además estará acompañadas de un gira por México y de una exposición de arte visual en el Museo Nacional de Arte del su país, en el cual artistas han creados obras inspiradas en cada una de la canciones de la cantante. Lila Downs se presentará además en el legendario Carnegie Hall el próximo 15 de noviembre en Nueva York.

¿Cómo te sientes con el lanzamiento del disco “Pecados y milagros”?

Estamos contentos con nuestra ofrenda de canciones y pinturas. Un poco triste por lo que está pasando en nuestro país y la música pues, de eso trata. Aquí en México tenemos la costumbre de que para el día de los muertos, que ya viene pronto, hacemos una ofrenda a los santos de nuestra fe y ese fue el caso de mi abuela que era indígena. Ella le ponía el tequila, el mezcal y los cigarros. Pues al estar cercano a esos días, queremos dedicar este álbum como ofrenda.
Quizás hay algunas cosas que nuestras familias han olvidado o no lo sabemos porque murió la abuela…ahora este disco, pues lo hicimos con mucho respeto [al pasado] pero por mucha tristeza a lo que ocurre con nuestro país. La música puede ser como un refugio para ese sufrir que uno siente con su país.
Llevó dos años trabajando en las canciones del disco. Una de ellas está dedicada al maíz. El nombre de mi hijo es [Benito] Xilonen, significa maicito tierno. En todas las culturas precolombinas el maíz es un alimento sagrado y representa sustento. En el álbum se tributa a la mujeres porque ellas siguen moliendo el maíz como se hacía antes que llagaran los españoles a estos países; ellas son las que nos dan fuerza que llevamos los mexicanos.

Imagino que esta necesidad de paliar el dolor nacional es parte este trabajo discográfico, al igual que celebrar el milagro de la adopción de tu hijo…

Sí, ese ha sido mi milagro. En el disco también tuvimos la oportunidad de colaborar con aristas visuales que pintaron los exvotos o  milagros, que es una tradición mexicana de pintar el milagro concebido y ofrecérselo a la virgencita. En mi caso lo hizo el maestro Alfredo Vilchisque es un gran artista mexicano reconocido internacionalmente quien expone en el Louvre de París ahora en noviembre. Colaboraron con nosotros otros artistas contempláremos compartiendo sus exvotos.

Al escuchar temas como “Pecadora” y “Tu cárcel” pareciera haber un tema central en cuanto a la mujer, ¿qué es lo que estamos escuchando?

Pues al mismo tiempo la mujer aguerrida, la que busca el peligro porque dentro de los milagros tiene que haber un pecado para que haya milagro, ¿no? Es la contraparte.  Yo vengo de una madre que era muy tremenda y me enseñó a buscar mi libertad. Digamos yo vengo de una cuna muy liberal. Soy un poco agringada en ese sentido porque soy muy abierta. Esa libertad no viene gratis y hay que valorarla por eso en el disco es la manifestación carnal que a todos nos sucede. Los que somos casados nos pasa de vez en cuando, la tentación, ¿verdad? Y a eso alude esto en el disco.

Agaraste en el álbum unas tendencias de cumbia y bachata al igual que la participación de múltiples artistas musicales, ¿a qué responde esto?

Pues es una combinación de cosas pues he tenido el privilegio de hacer giras con Totó la Momposina (Colombia). Ella y yo llevamos unos diez  años de conocernos y ahora hicimos esta colaboración. También colaboré con Celso Piña, un  mexicano norteño; el norte de nuestro país tiene un sabor particular, pero además [él] hace la cumbia al estilo del ballenato colombiano. Creo que Colombia y México tenemos las mismas enfermedades sociales y también somos países muy complejos étnicamente.
Entonces me siento acompañada por [la Momposina]. Ella también lucha por el folclor y por los tambores de su tierra. Así que con mucho orgullo la presento en nuestro disco. Por otro lado, Illya Kuryaki and the Valderramas (Argentina) son unos irreverentes y me pareció muy acertado para este tema de la “Pecadora” y  que nos dieran su versión del pecado y creo que hicieron un rap muy divertido e interesante.

 

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