Ignacio Vásquez Paravano
María Morales
July 12, 2005 AT 10:00 AM EDT

Las chicas estaban vestidas y alborotadas. Luciendo sus mejores sonrisas, 12 de las esculturales concursantes de l reality show El príncipe azul se habían desplazado con cámaras por todo Miami para grabar sus citas televisivas con el hombre de sus sueños. Si éste fuera un cuento de hadas, el apuesto galán se hubiera presentado, escogido a una y se la hubiera llevado consigo sobre su caballo blanco. Pero esta soleada tarde de mayo, el príncipe, el actor Leonardo García, se excusó de las grabaciones porque se sentía mal. Cuando regresó unos días después, dejó a todas las chicas con la boca abierta.

“Nos dijo que se retiraba porque se había dado cuenta que estaba enamorado de alguien de su pasado”, dice una de las personas que presenció el dramático intercambio entre García y las princesas en potencia, justo a la mitad de la filmación del programa de Telemundo. “Dijo que no se sentía auténtico saliendo con ellas cuando al final no iba a quedarse con ninguna”. No exactamente un final feliz, para las chicas por lo menos. Pero García es así, decidido y dueño de su vida. Mientras los productores del reality show corrían para reemplazarlo (consiguieron no a uno, sino a dos príncipes, por si acaso), García regresó a México mientras su padre, el también actor Andrés García, permanecía como presentador del espacio.

En México, al galán de 33 años lo esperaban contratos publicitarios (el perfume Celebrity, de Avon) y la coproducción de una película, Morirse está en hebreo. ¿Y su princesa en la vida real? “No está en el medio, afortunadamente”, ríe García, quien declina identificarla a la vez que descarta los rumores de que su salida del reality show se debió a que sus supuestos reventones con amigos interfirieron con la producción. “Tiene que haber uno cuerdo en este negocio”, agrega el actor de ojos azules. Sin revelar el explosivo desarrollo y desenlace del programa, los televidentes jamás han visto algo como El príncipe azul en la televisión en español, asegura su productora ejecutiva, Nely Galán, quien escogió al equipo de padre e hijo para el espacio. “Andrés García y su familia siempre han sido controversiales y no defraudan”, dice Galán. “Es difícil ser una persona normal y famosa, pero a pesar de todo lo que han oído de lo que pasó en el show, es fenomenal”.

Quizás así se pueda describir la etapa post príncipe de Leonardo García. Concluida la filmación de Morirse está en hebreo, García empacará sus maletas y se dirigirá a Los Ángeles para probar suerte allá. “Desde chiquito siempre me gustó la actuación, que fue lo que viví con mi padre cuando me llevaba a sus películas”, dice García, quien en sí lleva más de quince años de carrera en novelas como Belinda y Aguamarina, y en películas y series como One Man’s War y Tarzán. “La actuación era un mundo mágico que me fascinaba”.

Su hijo, quien ha tomado su propio camino, ha avanzado mucho en su calidad actoral, asegura Andrés García. “Lo consideran un galán porque se lo ha ganado con su trabajo”, dice el padre, quien según fuentes en El príncipe… se disgustó por la decisión de su hijo menor de abandonar el programa. “Los actores siempre se pelean, y en un rato yo sé que se van a calmar otra vez”, asegura la madre de Leonardo y ex de Andrés, Sandra Vale, quien también participó en el reality show. “Andrés muere por Leonardo, lo adora”. El consejo de Vale para su hijo ante todo lo que se ha especulado de su salida del espacio: “A Leonardo siempre le digo que se preocupe cuando no hablen de él”.Que se hable de él y de su propia carrera en la actuación es precisamente una de las metas que se ha trazado el joven García, hermano del también actor Andrés García, Jr. “Ya ando buscando mi lugar allí, dónde vivir y todo”, dice el actor que nació y creció en México, de su próximo traslado a Los Ángeles. Mientras consigue papeles en el cine, García tiene planeado desarrollar otra pasión en su vida, los bienes raíces. “Agarro un lugar, lo desarrollo y lo vendo”, dice el actor, quien recientemente remodeló un penthouse en Ciudad de México. “Es fascinante. Allí entra la creación”.

De que es creativo, nadie lo duda. “Es un muchacho con mucha visión”, asegura Tenoch Ochoa, productor ejecutivo de Morirse está en hebreo. “Leonardo siempre ha sido una persona muy inquieta, le gustan los negocios y tiene madera para ello”. Por su carisma y talento, Leonardo también es un “hombre que tiene un gran futuro en la actuación”, agrega Igor Manrique, su productor en Belinda. “Aún le falta camino que recorrer”.A dondequiera que lo lleve ese camino, una cosa es segura: el chofer de su vida será él y nadie más que él. “Leonardo quiere tener su propia producción de cine o de tele, y tiene muy buen ejemplo porque Andrés es uno de los mejores productores y directores”, dice Vale. “Sólo que [Andrés] es muy vanidoso y quiere estar frente a la cámara, pero Leonardo sabe que el dinero está en la producción”. Y la magia también. “Siempre quise hacer esto”, dice el más joven de los García. “Y ahora lo estoy viviendo”.

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