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Miriam Giglio / Cd. de México
January 14, 2008 AT 05:00 PM EST

“La telenovela está en franca decadencia”. De tanto oír esa frase, ya se ha convertido en un lugar común. Efectivamente, quienes conocieron épocas de esplendor telenovelero arrugan la nariz ante un producto mediocre que no tiene comparación con las glorias del pasado. A pesar de este estado caótico de la trama moderna, surgen por aquí y por allá, producciones de rara calidad y personajes que capturan corazón e imaginación.

En el 2007, no sólo hubo un par de producciones que, más allá de ratings o gustos masivos impuestos por mercados, denotaron una calidad “añeja” en el sentido más positivo de la palabra. Añejas como vino viejo. También, algunas telenovelas esbozaron, en medio de su trama mecánica y plagada de clichés, personajes y elementos que merecen ser destacados y elogiados.

LA ESCLAVA ISAURA
Para muchos fue un absurdo que se refriteara La esclava Isaura, una de las telenovela más vistas de la historia. Pero en la era de refritos, la esclava de la raza blanca tenía que renacer. Esta vez, Isaura no tenía la mirada pispireta de Lucelia Santos que una vez hechizara al mismísimo Fidel Castro, pero era interpretada por una Blanca Rinaldi, cuya cara de muñeca victoriana la hacía perfecta para el rol de esclava mártir.

Aunque este nuevo libreto se alejó bastante de la novela de Bernardo Guimaraes – en la cual estaba inspirada –, la nueva Isaura fue una historia inolvidable, sobre todo en su creación de personajes: Elena, con tan mala suerte en el amor, la trágica venganza de la Condesa Tomasia, las intrigas de la sin par Rosa (“mire este dedito”) o el amor repulsivo del jorobado Melchor. Sobre todos ellos, reinaba el inefable y perverso Leoncio que inspiraba más risa que a odio. Sin duda, ésta fue la telenovela del año.

CÓDIGO POSTAL
Un poco alejada y con un estilo muy diferente fue Código postal. Esta telenovela fue una anomalía, ya que el género juvenil no suele gustar a todos los públicos.¿ porque desgraciadamente sirven de marco para una visión estereotipada de los adolescentes. Por lo general, sus personajes son tontos e ininteligibles. Código…, en cambio, presentaba personajes tan sensatos como Afrodita, tan atormentados como Pablo y tan responsables como Memo. Estos tipos de personajes atraen a todo público.

Aunque esta producción de José Alberto Castro introdujo los elementos indispensables de la novela juvenil, tales como música, discotecas, deportes y playa, aunados a chicos y chicas en traje de baño, también mostró cómo unos adolescentes sobreviven a la muerte de los padres, cómo un joven acepta que se ha enamorado de su hermana y cómo una muchacha lidia con un padrastro pedófilo. Quizás no sea representativa de su género, pero Código postal fue un experimento interesante.

LOS MEJORES PERSONAJES
Destilando amor fue una telenovela con incoherencias, paradojas y absurdos. Para los cafeteros de corazón nunca estuvo a la altura de Café cor aroma de mujer. Aún así, Destilando… ha sido un éxito continental, la telenovela del año de Televisa y será recordada con cariño por muchos. Entre los elementos más positivos destaca la actuación de Angélica Rivera.

Para los puristas que la comparan desfavorablemente con Margarita Rosa de Francisco vale decir que la ex mujer del Güero Castro se lució en un rol muy diferente a los que acostumbraba a hacer, que se vio muy bella y que supo inspirarse en el personaje de Fernando Gaitán, pero terminó dándole matices propios que la hacían una Gaviota diferente.

ZORRAZO
¿Cuántos actores han interpretado al Zorro en pantalla grande y chica? Revivirlo en formato de telenovela era un desafió máximo. Le tocó a Christian Meier. Recién salido de su éxito, La tormenta, el actor peruano se puso antifaz, tomó su espada y salió a defender la justicia.

El Zorro: la espada y la rosa no fue la telenovela que pudo ser. Muchos la ven como una parodia de una historia que lleva más de un siglo de admiradores a cuesta. Es cierto que como telenovela de época daba risa, y que el elenco a veces parecía nunca haber tomado lecciones de actuación, pero nada negativo puede decirse de Meier. Supo crear dos personajes: al valeroso héroe del antifaz y al pusilánime Don Diego con sus trucos de cartas. Con su natural languidez, éste logró crear un Diego potente a la par de su dinámico otro yo. Basta decir que el histrión, responsable principal de exitazos como Escándalo, Luz María y La tormenta, es un actor subestimado que merece los mejores roles.

LAS TRAMAS MÁS ORIGINALES
En 1994, Café con aroma de mujer puso en el mapa telenovelero a Fernando Gaitán y al café colombiano. Una década después, Televisa, al rehacerla, decidió hacer lo mismo con el tequila. Mas allá del romance entre un millonario impotente y su virginal empleada, la trama de Destilando amor fue una larga lección sobre la importancia de la bebida nacional de México. El hecho de que el público aprendiese esos datos sin quejas, que incluso anticipase con gusto cada capítulo en espera de una lección más sobre la manufactura y mercadeo del tequila, indica una pericia y sutileza de parte de la producción que ojalá empleasen en toda telenovela. Se puede catalogar al tequila en Destilando amor como al mejor protagonista no-humano del 2007.

Otra lección, esta vez de historia, apareció en la telenovela Pasión, producción de época de Carla Estrada, que se ha especializado en ese tipo de argumento. Aunque tiene muchas fallas, este drama es un gran logro. Por primera vez en el género se ha creado un argumento en torno al siempre fascinante tema de la piratería del Caribe. Fernando Colunga es un corsario en la América del siglo 18 que trabaja para un inglés con base en Jamaica, que pertenece a una Cofradía de Hermanos de la Costa y que surca las aguas caribeñas asaltando barcos o mercadeando bellas esclavas. Lamentablemente, un exceso de sensibilidad moderna, aunado a una trama débil, concentrada en temas menores, opaca esta mina de oro de posibilidades que podría convertirla en una telenovela clásica.

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